ecocidas

Audiencia final del Juicio Ético y Popular a los Ecocidas

El 21 de abril se realizó en la ciudad de Buenos Aires la audiencia final del Juicio Ético y Popular a los Ecocidas, en la que se presentó y se nutrió colectivamente la sentencia final de ese proceso.

Esta propuesta pedagógica de los movimientos populares del Abya Yala, impulsada por el Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, se llevó a cabo como respuesta a la imposición, en las últimas décadas, de modelos extractivistas que implican usos corporativos de los territorios y predominio de actores económicos, políticos y sociales que actúan como eslabones de las cadenas del neocolonialismo. La propuesta tuvo como objetivo sostener un proceso de justicia popular ante la expropiación de la justicia “formal” por el orden neocolonial; fue un acto contra-colonial hacia la emancipación.

Algunos de los objetivos de este proceso de justicia popular fueron: 1. Identificar a los principales responsables de la destrucción de la naturaleza, los bienes comunes, los pueblos del Abya Yala, en sus distintas expresiones y responsabilidades: empresas, gobiernos, Iglesias, medios de comunicación de masas, universidades, fundaciones, países financiadores, etc. 2. Identificar los impactos de esta destrucción sobre la naturaleza, y sus alcances para otras generaciones. 3. Identificar los impactos de esta destrucción para las comunidades y pueblos y establecer los vínculos entre las políticas ecocidas, genocidas, etnocidas, claramente violatorias de los derechos de los pueblos. 4. Identificar los impactos de esta destrucción para las mujeres, lesbianas, trans, travestis, identidades diversas disidentes del heteropatriarcado. 5. Identificar los procesos de criminalización de quienes resisten la destrucción de las políticas extractivistas. 6. Valorar los procesos de resistencia y rebeldía frente a estos procesos de violencia colonial, capitalista, patriarcal, y la constitución de sujetos organizados que los promueven, y de alianzas posibles entre los mismos. 7. Hacer ejercicios de memoria colectiva de las resistencias populares y de los aprendizajes que nos dejaron quienes abrieron camino en esta dirección. 8. Construir una sentencia desde los pueblos, que condene a estos crímenes de lesa humanidad y de lesa naturaleza. 9. Producir materiales teóricos, pedagógicos y comunicativos que permitan socializar los saberes colectivos creados a partir de las luchas, y en las audiencias.

Luego de dos años de iniciada esta experiencia política y pedagógica con 22 audiencias realizadas en distintos territorios, junto a pueblos y comunidades originarias, asambleas y organizaciones socioambientales de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Honduras y Guatemala, en esta audiencia final se presentó y enriqueció una sentencia que culminó este proceso de denuncias populares. El Tribunal de la Justicia Popular expresó en dicho documento que funcionarios, miembros de universidades nacionales, dueños de medios de comunicación, algunas ong´s, son responsables de actos de ecocidio, genocidio y epistemicidio, por su colaboración y promoción de proyectos extractivistas.

Un integrante del Tribunal expresó en esta audiencia final una frase que refleja las proyecciones de experiencias que, como ésta, denuncian los extractivismos como formas de atentar contra la autodeterminación de los pueblos: “Que regresen los pueblos a los territorios y los territorios a los pueblos”, Marcos Pastrana.

Pachamama, yo te honro

“Bailan y cantan sus hijos, en esta jornada inacabable, y van convidando a la tierra un bocado de cada uno de los manjares de maíz y un sorbito de cada uno de los tragos fuertes que les mojan la alegría.”

Eduardo Galeano

En el marco de La Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas 2024, de la cual participaron integrantes de nuestra asociación Laura Fernández, Sebastian Pinetta y Lisandro Gallado, compartimos la experiencia de la Asamblea Regional de Maela Cono Sur.

Con la esperanza a flor de piel, la convocatoria tuvo lugar en la ciudad de El Dorado-Misiones la semana del 24 al 27 de julio con la participación de miembrxs del Movimiento Agroecológico de Latinoamérica de diferentes países tales como: Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil y Argentina para lleva a cabo dicha asamblea.

En esta oportunidad, el eje central de trabajo tuvo base sólida en el planteamiento de aportes y miradas estratégicas sobre líneas de acción del Maela Continental. También fueron propicios espacios de talleres que buscaban impulsar la reflexión y análisis de nuestras realidades, de transformación personal y colectiva abordados desde el taller de Mujeres y Agroecología así como también, desde el taller de Masculinidades y Agroecología.

El día 26 de julio se realizó el lanzamiento de la Semana a nivel Continental de manera virtual. Es necesario destacar que dicho evento viene produciéndose desde el año 2015.

En un contexto social, político y económico que se torna cada vez más complejo estos procesos se constituyen como una luz en la oscuridad y abren camino al disfrute en comunidad de la diversidad, del intercambio de semillas y saberes, plantas, frutos, productos, sentires y, por supuesto ante todo; al reencuentro.

Finalmente, esta gran fiesta culminó con la Feria Provincial de Semillas de Misiones que se desarrolló en la ciudad de Wanda, departamento Iguazú el sábado por la mañana recibiendo la bendición de la hermana lluvia para dar y forjar la vida en abundancia.

Sentires y experiencias unidos en un ritual que enciende la chispa de la esperanza y alientan el caminar colectivo, entramando sueños y trabajo territorial para dar inicio a lo que vendrá junto a lxs compañerxs de Acampa en la próxima Feria de Intercambio de Semillas Nativas y Criollas, el 7 de septiembre del corriente año en Medanitos-Catamarca.

¡Jallalla Pachamama!

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Camino a la 53º Fiesta Nacional e Internacional del Poncho

Del 12 al 21 de julio se vivió una nueva edición en Catamarca de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho y la Red Achalay una vez más participó de ella.

En este contexto socio-económico y político que estamos atravesando fue un logro para la provincia poder realizarla.

Los marcos colaborativos que existían a nivel nacional y provincial no pudieron sostenerse como otros años y eso produjo que el esfuerzo de lxs productorxs sea mayor para su participación.

Achalay es una red de cien productorxs con sus familias que trabajan en la producción permanentemente.

También hay compañeros y compañeras de varias provincia del país como Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Mendoza, Tucumán y Río Negro.

Los rubros que se podían encontrar en los 63 stands fueron muy diversos: los tradicionales como pastelería, repostería, panificación; artesanías en madera, cuero, arcilla, tejidos y de nuevas tecnologías y sus combinaciones como joyería, origami, vitrificado, etc.

Cómo se trabaja para llegar a la Fiesta del Poncho

En marzo comienza la organización para participar en la fiesta más grande de la provincia a través de asambleas que se realizan en la sede de Be.Pe., se planifica, se genera un presupuesto, se arma plan de comunicación, catálogo de productos, se definen ideas y metas y, finalmente, se vive la experiencia de la Certificación Participativa para presentar y definir los productos para el gran momento. Estos encuentros son sumamente necesarios para fortalecer el trabajo en equipo.

Todos los años se avanza un pasito más y éste se pudieron concretar trabajos de reparaciones, jardinería, decoraciones y la cartelería que nos identifica.

Y un nuevo ciclo adquiere la gran importancia de potenciar la comercialización con el patio matero marcando una dinámica de gestión cultural y con una propuesta con precios accesibles y ofertas para todo el público.

Contexto diferente con nuevas dificultades

Este año se suma el frío pero siempre tiene que salir el sol.

La red crece en su autonomía y nosotrxs como Be.Pe. acompañamos en su camino desde la logística, la organización, la planificación y siempre poniendo el cuerpo y el corazón para que siga creciendo desde la comercialización por una Economía Social, Solidaria y Popular.

¡Se vivió una gran fiesta, un poncho para todxs!

UAC

37° ENCUENTRO DE LA UAC: ASAMBLEEMOS EL COMPROMISO DE DEFENDER EL AGUA Y LA VIDA[1]


Del 26 al 28 de abril se realizó en Gualeguaychú el 37° Encuentro de la Unión de de Comunidades (UAC) que reúne asambleas, colectivos y personas por la vida y el territorio Asambleas, contra el saqueo y la contaminación. En esta oportunidad el Encuentro se dio bajo la consigna “sin agua no hay vida”.

Con la presencia de miembros de asambleas de Uruguay, Buenos Aires, Mendoza, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, San José, Misiones, Santa Fe y Catamarca, así como vecinas y vecinos de distintas comunidades, se trabajó en comisiones para debatir cómo los gobiernos de ultraderecha afectan a nuestros cuerpos y a nuestras comunidades.

Al finalizar la UAC, las asambleas y colectivos, participaron en la Marcha al Puente para pedir, una vez más, por el desmantelamiento de la planta de UPM, resaltando la importancia histórica de las actividades en el lugar y a pesar de las prohibiciones actuales.

En esta oportunidad asambleas, colectivos y comunidades de diferentes territorios que no estuvieron presentes en cuerpo sí lo hicieron enviando adhesión y saludos, y fue destaca la importancia de sus voces durante el encuentro.

Se presentaron propuestas y se generaron debates en varias comisiones, abordando temas como la resistencia al sistema capitalista, la construcción de comunidad territorializada y el debate entre sociedad y comunidad.

Se aprobaron diversas iniciativas, como la creación de un micro de radio de la UAC, el fomento territorial de la agroecología como camino para la transición de modelo productivo y el impulso del decrecimiento y la permacultura para mitigar la crisis climática. Se estableció una agenda de acciones futuras, incluyendo encuentros interchacras, acciones de apoyo a causas como la del pueblo palestino, y la difusión de guías de cuidados médicos y comunitarios.

Finalmente, se reafirmó la importancia de fortalecer la UAC como una herramienta fundamental para generar un cambio, haciendo hincapié en la participación activa de las organizaciones territoriales.

[1] Texto elaborado por la Comisión de Prensa de la UAC.

Foto: Fundación Rosa de Luxemburgo Cono Sur

Necesidad de “Radicalizar la democracia”

Los días 19 y 20 de abril participamos en el Encuentro Internacional “Radicalizar la democracia. Estrategias feministas frente a las nuevas derechas”, organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires[1].

En la convocatoria del encuentro se expresaba que “la Nueva Derecha parece estar empujando a las fuerzas progresistas y de izquierdas a la defensiva en casi todo el mundo. Al venderse con éxito en muchos lugares como agente de cambio, está asignando a los movimientos populares el papel de luchar por la mera preservación de unos derechos conquistados hace tiempo. Ante este escenario, sólo el potencial transformador y emancipador de los feminismos se revela como la fuerza necesaria para cambiarlo todo”.   La propuesta del evento, teniendo en cuenta ese contexto, fue debatir, intercambiar experiencias y construir acuerdos por parte de los feminismos sin fronteras que forman parte de decenas de organizaciones sociales y políticas que participaron. A estas propuestas se sumaron algunas preguntas que orientaron los debates: ¿Cuáles son los ejes que nos permiten leer el contexto actual? ¿Cuáles son los límites y las potencialidades de los feminismos al momento de unir fuerzas? ¿Es posible construir alternativas a partir de las experiencias exitosas compartidas? ¿Cómo hacemos visibles nuestras demandas y que no es posible proyectar el futuro común sin nosotras?

Foto: Fundación Rosa de Luxemburgo Cono Sur

Además de paneles con feministas de distintos territorios, se realizaron talleres referidos a los siguientes temas: derechos sociales y reproductivos y precarización de la vida en la estrategia de las nuevas derechas; violencia política y represión; nueva derecha ¿a quién nos enfrentamos?; la agenda de los progresismos; el impacto de las alianzas de las derechas en el Sur Global; ¿La rebeldía se volvió de derecha?; entre lo rural y lo urbano, soberanía alimentaria; entre calle e instituciones; entre lo local y lo transnacional; entre lo urgente y el autocuidado; feminismo sindical; educación popular feminista; prácticas exitosas; ¿Qué organizaciones necesitamos?; estrategias de comunicación digital; derecho a la vivienda y la ciudad; la vida en el centro: cuidados; trabajo comunitario; economía popular, feminista, campesina; violencia de género; ecofeminismo y transiciones eco-sociales. Enfrentar a las Nuevas Derechas requiere que pensemos y luchemos juntas. Con esta premisa, y tal como lo plantearon las organizadoras del encuentro, son necesarios tres elementos en nuestras estrategias: un análisis y una crítica del presente, una visión clara de un futuro mejor y propuestas concretas de nuestras luchas y nuestras prácticas para pasar de uno a otro.


[1] https://rosalux-ba.org/radicalizar-la-democracia/

Crónica de un viaje singular

Entre los días 20 y 28 de noviembre estuvimos recorriendo territorios-pueblos catamarqueños arrasados y amenazados por la gran minería: el Salar del Hombre Muerto, en Antofagasta de la Sierra; Andalgalá, viviendo la tortura del pretendido desarrollo de Mara (la explotación de la mina Agua Rica), y Fiambalá, resistiendo al atropello de la empresa Zijin-Liex con la infaltable complicidad de las autoridades de gobierno en todos sus poderes y niveles.

Al recorrido lo hicimos Pato y Rosi, de Be. Pe., con Alessandro Cinque, fotoperiodista italiano, con experiencia de residencia y convivencia en Perú, entre comunidades indígenas afectadas por la mega minería. Y justamente, el objetivo principal del viaje fue tomar contacto con las personas que habitan estos territorios, se sienten arraigadas en ellos, y, por lo tanto, los defienden con todo lo que tienen: sus propias vidas.

El paisaje, la fuerza cósmica emanando de la tierra, la presencia inteligente de las criaturas rocas, vegetales, animales… se hicieron oídos y registros de las conversas compartidas. Aprendimos que el ojo avezado de Alessandro sabe conjugar paisajes y rostros; cuerpos y huellas; luces y sombras; historias y geografías habitadas. Con sus fotos logra retratar la impudicia del extractivismo minero, motor fundamental del sistema hegemónico capitalista – colonial – patriarcal. En su obra “Perú, un estado tóxico”, adelanta una síntesis de su trabajo de investigación y registro testimonial de voces y de rostros; entre sus páginas reveladoras del drama de más de cinco siglos, podemos leer:

En la actualidad, los Andes siguen albergando algunas de las comunidades indígenas y quechuhablantes más pobres del país, cuya riqueza fue saqueada por los españoles y ahora es explotada por empresas multinacionales. Respaldadas por las políticas de laissez-faire de un Estado neoliberal, las grandes compañías han recorrido los Andes en busca de metales. El precio a pagar ha sido la salud de los indígenas peruanos, cuyas fuentes de agua se han visto afectadas y contaminadas por la minería. Decenas de ellos tienen metales pesados en la sangre, provocando anemia, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, cáncer y malformaciones congénitas. La minería también ha saqueado su riqueza creando campos muertos y matando al ganado, el motor de la economía de la población local. Además, ha llevado a la pérdida del folclore y la identidad andina.

Esto, que es parte del saber adquirido por Alessandro luego de seis años de permanencia y viajes por territorios peruanos, hace parte también de un proyecto más amplio y complejo: visibilizar los daños provocados por el extractivismo minero en los Andes sudamericanos. Además del Perú, ya estuvo en Ecuador y Bolivia. Ahora empieza sus andanzas por territorios andinos de Argentina, haciendo de Catamarca el inicio de su travesía.

A partir de ahora, otras personas serán quienes revelen –desde la experiencia sufrida, vivida en carne propia- los procesos de despojo, empobrecimiento, vulneración de derechos, ruptura de tejidos sociales, sometimiento, persecución, criminalización, engaño, manipulación, muerte lentamente anunciada dejadas por la gran minería. De todo esto saben las personas que habitan estos territorios, aunque no todas lo atestiguan, sea por miedo, engaño o sumisión; tal vez, complicidad de intereses. Es necesario entonces contactar con las personas que se acuerpan en organizaciones: Comunidad de Atacameños y Atacameñas del Altiplano de Antofagasta de la Sierra; Asambleas El Algarrobo, Choya, Radio El Algarrobo, de Andalgalá, o la Asociación ACAMPA, de familias de campesinxs del Abaucán en Fiambalá.

Son las personas que se han librado de la soberbia androcéntrica – colonial – capitalista de creerse dueños- propietarios de la tierra; por el contrario, se reconocen hijas de la Madre Tierra, pertenecientes a sus entrañas fecundas, necesitadas del vínculo que genera vida y comunidad.

Son las personas que se han librado de la perversión capitalista que considera riqueza lo que es dinero, invento moderno creado para dominar; por el contrario, son personas conscientes de que la riqueza verdadera está en las fuentes de la vida, en la tierra, en el agua, en el aire, en las relaciones fraternas y amistosas.

Son las personas que se han librado del poder opresor generado por la falaz economía del mercado; por el contrario, son personas libres en su decisión de construir alternativas genuinas de reproducción de la vida con dignidad y justicia. Con ternura y con coraje; con rebeldía y creatividad; con esfuerzo y aprendizajes compartidos.

Son las personas que tratamos de ser. Muchas, incontables, diversas, militantes de las causas que sostienen

¡Basta de extractivismo!

¡El agua vale más que el litio!

¡El territorio no se vende, se defiende!

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BE. PE. EN EL V° ENCUENTRO CONTINENTAL DE LA RED IGLESIAS Y MINERÍA

En la casa de retiros Claret, en Guatemala, tuvo lugar el V° Encuentro Continental de la Red Iglesias y Minería (RIM) entre los días 3 y 8 del corriente mes de noviembre. Bajo el lema “Tejiendo relaciones de ternura con la Madre Tierra hacia territorios libres de minería”, la RIM celebró diez años de andadura, de ser y estar involucrada en la lucha de las comunidades que resisten al extractivismo minero.

Nuestra asociación Be. Pe., integrante de la RIM desde su fundación, estuvo presente en el encuentro a través de las compañeras Patricia Agosto y Rosa Aráoz. Fueron parte de más de 80 personas de 16 países latinoamericanos, caribeños y europeos que comparten la pasión de los pueblos rebeldes, con ancestralidades indígenas y negras. La pasión generadora de vida nueva, vida posible, vida digna, que lleva más de 500 años de resistir a la violencia impuesta por la explotación minera capitalista – colonial – patriarcal.

A partir de una mirada colectiva de los contextos globales y latinoamericanos, determinados por las lógicas de la “Hidra capitalista”, el encuentro dio espacio para profundizar los diagnósticos territoriales, revisar el camino andado y definir los ejes de acción que nos permitan responder a los desafíos actuales.

Confirmamos que la fuerza que emerge del útero de las luchas territoriales, se concentra en las espiritualidades ricas y diversas: en las culturas, las visiones cósmicas, las sabidurías ancestrales de las comunidades Afro-Indias-Americanas-Caribeñas. De allí que los espacios de Encuentro se fueron entretejiendo de reflexión, de palabra, de gestos, de símbolos sagrados… de allí que el encuentro resultó una construcción colectiva y fraterna de caracolas, de arcas, de comunidades eco-céntricas dispuestas a reverdecer el florecer de nuestra Abya Yala.

En esta certeza, nos fortalecemos y profundizamos nuestro compromiso. Be. Pe. seguirá siendo parte de la RIM. Continuaremos articulando las luchas territoriales, fortaleciendo los vínculos, caminando las transiciones justas y necesarias. Permaneceremos con disposición al diálogo y al aprendizaje, con vocación de ser Comunidad junto a las comunidades de Catamarca y Santiago del Estero que nos permiten afianzar nuestra identidad y corregir los desatinos de nuestra humana condición. Nos encontramos, cada día, construyendo futuros: femeninos, ancestrales, comunitarios, posibles y necesarios.

Foto: Daniel Sticotti

Minerales críticos: entre clubes y territorios “trofeo”

Si pensamos en la palabra club en español y clube en portugués, nos remite a una asociación de personas con intereses comunes, y dedicada a actividades recreativas, deportivas y/o culturales. Es decir, una palabra que implica personas, intereses en común y actividades a desarrollar.

Esa palabra se ha hecho famosa durante este año porque ha sido muy utilizada en los discursos de funcionarios (principalmente varones) de las economías del Norte Global. Hagamos un breve recuento de las diferentes propuestas de constitución de clubes que hemos podido escuchar y leer en estos últimos meses.

Algunas de ellas establecen la necesidad de formar un club entre los países compradores de las llamadas “materias primas críticas”, consideradas como imprescindibles para la transición energética propuesta en y para el Norte Global.

En enero de este año, en el Foro de Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, proponía la creación de un “Club de materias primas críticas” entre la UE y países afines como Estados Unidos (habla concretamente de “socios que piensen como nosotros”) “para fortalecer colectivamente las cadenas de suministros y diversificarse” para contrarrestar el casi monopolio de China en la producción de litio y tierras raras.1

En febrero también de este año, la administración Biden expresó tener la intención de crear un “club de compradores de minerales críticos” con aliados de EE.UU., como la UE y el Grupo de los 7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, es decir, las economías consideradas más avanzadas del mundo). Nuevamente la propuesta demuestra preocupación por China y por las grandes reservas que el gigante asiático tiene de tierras raras, así como litio y cobalto, y por la posibilidad de que Washington deje de tener acceso a esos minerales si se tensiona aún más la relación con Pekín2. Hay que aclarar que Washington ya había creado el año pasado una “Asociación de Seguridad de Minerales” de la que forman parte Canadá, Australia, Finlandia, Suecia, Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y la UE, con el fin de asegurar cadenas de suministros globales de materiales críticos, ayudando a catalizar la inversión de los gobiernos y el sector privado en estas consideradas oportunidades estratégicas3 (es decir, “tecnologías para la transición global a energías limpias”). Esta propuesta implica millones de dólares de inversión de los gobiernos, que claramente dejan de invertir en otras áreas.

Otras propuestas proponen formar un club entre los países vendedores de “materias primas críticas”.

En septiembre se realizó en Perú4 una convención minera llamada Perumin 36, por el número de su edición (es decir que se hace desde 1987), y allí el embajador de la UE en el país hermano, Gaspar Frontini, expresó que los 27 estados que conforman la UE proyectan establecer un “Club de países proveedores de minerales críticos” que son elementos que corren riesgo de escasez. El embajador expresó que esa propuesta le podría interesar al Perú. Podría interesarle a Perú y quizás a otros países de AL ya que sería una manera de dinamizar -dicen algunos analistas- las relaciones Europa-América Latina, que están bastante congeladas en estos últimos años. La propuesta de una profundización del colonialismo eurocentrado se suma a las propuestas de otros países del Norte Global y del gigante asiático.

También hay que tener en cuenta que, en este mismo mes de septiembre, el Parlamento Europeo votó la Ley de Materias Primas Fundamentales, cuyo propósito es garantizar el suministro de estas materias primas, financiar nuevos proyectos,

aumentar la exploración dentro y fuera de Europa para nutrir a la industria del automóvil eléctrico y defender la soberanía de la UE frente a la dependencia externa. Los principales problemas de esta ley son el profundo avance del extractivismo minero que implica garantizar el suministro y la ignorancia de los derechos de los pueblos indígenas en su contenido5.

Quien no ha necesitado hasta ahora constituir ningún tipo de club es China por su papel dominante en la cadena de suministros, en el procesamiento de minerales críticos y en la fabricación de baterías6. Más allá de que no ha creado un club, no podemos olvidar el proyecto económico chino conocido como la Franja y la Ruta, o la nueva Ruta de la Seda, propuesto hace exactamente 10 años, que implica la creación de dos grandes rutas comerciales, una marítima y otra terrestre, que implican importantes inversiones en infraestructura, además de la garantía de la importación de materias primas y la exportación de productos industriales. La iniciativa une al gigante asiático con Europa, África y AL. Casi 150 países están adheridos a la iniciativa, que incluyen países europeos, asiáticos, africanos y latinoamericanos (Algunos de ellos son: Panamá, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Perú y la Argentina).

Según Golman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, China tiene una posición dominante en cuanto a minerales críticos, ya que “refina el 68% del cobalto del mundo, el 65% del níquel y el 60% del litio del grado necesario para las baterías de los vehículos eléctricos”, a la vez que fabrica el 65% de los componentes de las baterías, el 71% de las celdas de las baterías y el 57% de los vehículos eléctricos del mundo7.

Si retomamos la definición del término club de la que hablábamos al principio, encontramos que estas propuestas de clubes son asociaciones de países con intereses en común: apropiarse de minerales críticos compitiendo ferozmente entre sí, pero que no se dedican para nada a actividades recreativas, deportivas o culturales; más bien su existencia implica actividades depredadoras que destruyen modos de vida y culturas que ocupan ancestralmente los territorios de los que pretenden apropiarse.

Ahora bien, de un lado de estos clubes están las economías centrales que quieren garantizar minerales estratégicos para la transición energética que proponen, aliándose en clubes de países compradores para intentar aventajar a China, o proponiendo clubes entre países proveedores para que no les vendan a China y no sigan alimentando su papel dominante.

Del otro lado de estos clubes, están los países del Sur Global con capacidad de proveer esos minerales. No nos es difícil sospechar que a la mayoría de los países latinoamericanos les parecerá interesante -como sugiere el embajador de la UE al Perú- formar parte de estos clubes, si esa pertenencia les garantiza divisas que engorden un poco las flaquísimas economías nacionales.

De ninguno de los dos lados, sino debajo de estos cálculos, están las comunidades y pueblos que viven en los territorios donde se encuentran esos minerales críticos. Y como se trata de clubes de los de arriba, los territorios de NuestrAmérica, y del Sur Global en general, se ven sometidos a una profundización de su lugar de trofeos, tal como los que se ganan en un club cuando hay una competencia. Por eso es importante seguir hablando de colonialismo y colonialidad, como una continuum de la historia de saqueo y violencia del Sur Global desde la constitución del capitalismo colonial, extractivista y patriarcal. Un interesante desafío sería constituir un club de los pueblos y de la Madre Tierra cuyo objetivo central sea garantizar la reproducción de la vida asumiendo la ecodependencia y la interdependencia de nuestra especie.

Foto: Daniel Sticotti

  1. https://www.rtve.es/noticias/20230117/bruselas-club-materias-primas-criticas-monopolio- china/2416152.shtml ↩︎
  2. https://actualidad.rt.com/actualidad/457818-eeuu-crear-club-compradores-minerales-desvincularse- china ↩︎
  3. https://dataportuaria.ar/ee-uu-creo-una-asociacion-de-seguridad-de-minerales/ ↩︎
  4. https://larepublica.pe/economia/2023/09/29/perumin-union-europea-juntaria-a-proveedores-de- minerales-criticos-gaspar-frontinini-mineria-1197526 ↩︎
  5. https://www.tierra.org/las-nuevas-leyes-europeas-sobre-materias-primas-dan-alas-al-extractivismo- en-todo-el-mundo/ ↩︎
  6. https://www.worldenergytrade.com/metales/otros-metales/china-cadenas-de-suministro-de-metales- criticos ↩︎
  7. https://clubminero.com/contenido/4988/realismo-de-los-recursos-la-geopolitica-de-las-cadenas-de- suministro-de-minerale ↩︎
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Feria de semillas en Catamarca: La vida en el centro

20 SEPTIEMBRE, 2023

Por Huerquen

Se celebró la 21° Feria de semillas nativas y criollas en la localidad de Medanitos, Catamarca. Un espacio para el intercambio de semillas pero también para el reconocimiento de los saberes y experiencias de las comunidades campesinas e indígenas frente a los proyectos extractivistas.

Por Camila Parodi para Huerquen

El pasado sábado 9 de septiembre se realizó la histórica Feria de Semillas Nativas y Criollas que se celebra todos los años en el Bolsón de Fiambalá, ubicado en el oeste de la provincia de Catamarca. Esta vez, la cita fue en el predio del Festival del Agricultor, en la localidad de Medanitos. La feria encontró a campesinos y campesinas, organizaciones sociales y activistas socioambientales provenientes de los pueblos aledaños a Medanitos pero, también, desde otros puntos más lejanos como la ciudad de Catamarca, Andalgalá, Belén, Ancasti, La Paz, Capayán así como de otras provincias como Córdoba, La Rioja y Santiago del Estero.

Durante septiembre, coincidiendo con el comienzo de una nueva época de siembra, productoras y productores se encuentran para intercambiar sus semillas así como todas las elaboraciones derivadas de su producción. Esta práctica se repite, de diversas maneras, a lo largo y ancho del continente. A través del intercambio, las familias campesinas no sólo logran acceder a nuevas variedades y especies sino que también reproducen las semillas libres -ancestrales, nativas y criollas- que se resisten a ser patentadas. Allí, también, se intercambian los saberes y las experiencias a partir de las cuales se construyen vínculos y afectos. Alternativas comunitarias y cooperativas que ponen en evidencia la existencia de formas y lógicas que son capaces de enfrentar a la actual crisis climática, política, económica y social.

Con el frío de la primera mañana, las más de 90 mesas se iban ordenando a disposición de la sombra. Mientras los y las productoras calentaban sus manos con mate o café caliente seleccionaban, cuidadosamente, las producciones que representarían el trabajo de todos los días. En el centro de las mesas, ordenadas en bandejas, canastos y manteles, estaban las semillas. Las protagonistas de la feria que propician el encuentro desde hace más de 20 años en la zona.

Recuerda Don Máximo, quien impulsó junto a sus vecinos y vecinas la realización de la primera feria de semillas allá hacia principios del año 2000 que, la feria comenzó por la necesidad de incorporar nuevas producciones y compartir sus frutos. “En sus inicios era más sencilla, éramos muchos menos” recuerda. Hoy, tras 20 años de ferias, Máximo se enorgullece con su devenir y sonríe cómplice: “A pesar de que esté viejo tenía que venir a ver cómo sigue creciendo la semilla que plantamos”.

La feria de semillas lleva larga data en Catamarca. Explican desde la Asociación Civil BePe, una de las organizaciones que acompaña esta iniciativa, que ya desde el año 1987, campesinas y campesinos del Bolsón de Fiambalá, se organizaban en grupos comunitarios: “Realizaban intercambios con comunidades de Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja y desarrollaron importantes experiencias de comercio alternativo, cooperativas de consumo, ropero y botiquín comunitario, siembra de hortalizas para autoconsumo, molino harinero, cría de gallinas y banco de herramientas comunitarias”. En 1999, BePe, comienza a realizar un trabajo territorial en la zona para recuperar las semillas nativas y criollas junto a ellos.

“El proceso de rescate de variedades promovió el intercambio entre las familias campesinas en espacio de ferias” explican desde BePe. Es así que comenzó la primera feria de semillas durante el año 2000 realizándose, primeramente, en el departamento Belén. Sin embargo, desde el 2002 la feria se realiza de forma ininterrumpida en la región del Bolsón de Fiambalá para fortalecer el trabajo de conservación de las semillas que venían realizando. Allí, las familias campesinas se agruparon en la Asociación de Campesinos del Abaucán (ACAMPA) y se organizaron para garantizar la distribución y multiplicación de semillas que eran producidas de manera agroecológica.

La conservación y multiplicación de las semillas en manos campesinas ha permitido la continuidad de la vida frente a las políticas extractivistas del agronegocio, el mercado de la patentización de las semillas y el monocultivo. También, recientemente, ha posibilitado la reglamentación (aún incompleta) de la Ley de Agricultura Familiar, fruto de la organización de movimientos campesinos que exigieron su reconocimiento. Sin embargo, las ferias de semillas así como la lucha de los diferentes colectivos que las defienden, exceden los reconocimientos y las instituciones: las semillas nativas y criollas construyen genealogía de las resistencias y se multiplican para evidenciar que ese otro mundo es posible.

Sembrar vida frente a los proyectos de muerte

La realización y sostenimiento de la feria de semillas en el Bolsón de Fiambalá en el actual contexto no es poca cosa. Las organizaciones sociales y campesinas impulsan la defensa de las semillas, del agua y de la vida frente a un modelo extractivista. En Fiambalá, este modelo se evidencia a través de la instalación de los megaproyectos de explotación de litio.

Estos proyectos sólo pueden sostenerse gracias a la complicidad estatal que habilita el despliegue de múltiples mecanismos para el beneficio de las empresas trasnacionales en detrimento de la vida de los territorios y pueblos. En este caso Roxana Paulón, intendenta de Fiambalá, es denunciada por las organizaciones y colectivos socioambientales por no convocar a las instancias participativas necesarias ni realizar los seguimientos o evaluaciones socioambientales que se requieren para instalación de este tipo de proyectos.

En la actualidad hay dos proyectos de minería del litio en la zona. Por un lado, se encuentra el Proyecto “Tres Quebradas” que fue realizado inicialmente por la empresa Liex S.A. (subsidiaria de Neo Lithium, de origen canadiense) en el año 2017. En la actualidad se encuentra gestionado por la empresa china Liex Zijin desde 2021 y la población advierte los cambios radicales. A su vez, recientemente, comenzó el Proyecto “Fiambalá Norte” para la explotación de litio entre las empresas YPF y CAMYEN (Catamarca Minera y Energética Sociedad del Estado). Si bien éste se encuentra en una etapa de exploración el camino ya está marcado para que Fiambalá se constituya como una zona de sacrificio para la minería del litio.

El megaproyecto “Tres Quebradas” ya cuenta con once propiedades mineras distribuidas en al menos 30.000 hectáreas y se propone, inicialmente, la extracción de 20.000 toneladas de carbonato de litio por año. En lo que corresponde al proyecto “Fiambalá Norte” se ha destinado una superficie de 20 mil hectáreas ubicadas en la frontera con Chile. Estos proyectos se presentan a la comunidad en nombre del progreso y del desarrollo, aparecen como las únicas oportunidades de supervivencia e ignoran las formas de vida que conservan los pueblos de manera ancestral en la zona.

Durante la feria, la intendenta de Fiambalá, realizó una visita tan fugaz como violenta. Paulón, en plena campaña electoral, publicó fotos paseando por el evento sin siquiera detenerse a leer uno de los principales ejes de la convocatoria: “Agua para los pueblos, no para las mineras”. Como analizó el investigador Horacio Machado Aráoz: “Sacar fotos es una forma –también- de saqueo. Forma parte de las más extendidas y usuales prácticas de la política extractivista. No fue a aportar nada, y ni siquiera con la más mínima intención y actitud de escucha y receptividad”.

Mientras avanzan los proyectos extractivistas a espaldas de los pueblos, la clase política intenta capitalizar sus procesos comunitarios para la carrera electoral. Lo acontecido en la feria es tan sólo un ejemplo del cotidiano que atraviesa la población de Fiambalá desde la instalación de los proyectos, allí los lazos sociales son resquebrajados permanentemente por el accionar de las empresas y los gobiernos.

Beatriz Perea es integrante de la Asamblea Socioambiental “Fiambalá Despierta”. Para ella, la feria de semillas y su participación masiva demuestra que los pueblos no quieren proyectos de muerte, por el contrario defienden las semillas y cuidan la vida: “Con este tipo de actividad le demostramos a los funcionarios que estamos todos juntos para defender el agua”, expresó sobre la visita de la intendenta.

“Somos pueblos que hemos vivido siempre de la agricultura y la ganadería, por eso mientras tengamos agua vamos a poder producir, cosechar y cuidar a nuestros animales para vivir como siempre en paz y de lo que producimos nosotros” reflexionó la activista sobre los proyectos, mal llamados, de “desarrollo”. Con la llegada de la minería de litio, explica Perea, “nos quieren cerrar las puertas para decirnos que ese es el único modo de subsistencia pero nosotros decimos que no, nosotros ya conocemos cuál es la manera de sobrevivir: con agua”.

Somos semillas

Frente a los múltiples intentos por romper los lazos sociales y dividir a los pueblos, la feria de semillas volvió a vencer. Cientos de personas celebraron con ternura el encuentro. “Renovar ese vínculo y poder seguir encontrándonos aún con todas las dificultades económicas, con todas las situaciones que nos atraviesan política y emocionalmente es muy importante” recordó Claudia Martinez, integrante de BePe.

Para la activista, el encuentro cumplió con su objetivo de conformarse como “espacio de reafirmación de la vida y de las opciones que toman los productores, las productoras y quienes acompañamos para poner en el centro a la semilla, la vida” agregó Martinez. Desde su experiencia, sostiene que “las iniciativas de los productores van creciendo todos los años y continúa emocionando ese momento de reencuentro donde dos productoras se vuelven a abrazar y se cuentan sus procesos, eso también es aprendizaje y muestra la forma en que producen”.

A pesar de los proyectos extractivistas, para Martinez “las ferias siguen siendo un espacio potente, de una enorme fortaleza, de una enorme capacidad de reproducción de la vida para quienes participamos y militamos en la defensa de la vida”. En ese marco, explicó que, “este espacio demuestra la profunda transformación y reafirmación política donde la vida recobra su lugar y su centralidad”. Reproducir, conservar e intercambiar semillas como actos colectivos y revolucionarios para la defensa de la vida.

notaatv

Feria de semillas de Catamarca: rituales para posponer el fin del mundo

septiembre 13, 2023

Por Agencia Tierra Viva

Fiambalá fue epicentro de un nuevo intercambio de semillas, alimentos y saberes. Allí se dio cita la diversidad conviviente de los territorios cultivados por familias campesinas y pueblos indígenas. Se reafirmó, una vez más, cuál es el modo de vida y proyecto de futuro que priorizan los pueblos arraigados. El cuidado del agua, la defensa de las culturas y el trabajo comunitario.

Por Horacio Machado Aráoz*

Desde Catamarca

La Feria de Semillas de Fiambalá, como coloquialmente se conoce al espacio de “intercambio de semillas, productos, artesanías, plantas, animales, experiencias y saberes”, cumplió su vigésimo primer encuentro. Se trata del espacio que organiza la Asociación Campesina del Abaucán (Acampa) para esta época del año. Por su magnitud, continuidad y trayectoria (más de dos décadas), es “la feria de semillas” en Catamarca.

Se trata de un espacio de familias agricultoras y criadoras, congregadas en torno a las experiencias arraigadas en la cuenca del río Abaucán, pero que, como ya es una sana costumbre, desde hace más de veinte años, viene siendo un motivo de encuentro para convocar también a sujetos agro-culturales de diversas localidades y territorios.

Esta vez, realizada el 9 de septiembre, además de las familias de las localidades de la Herradura (Medanitos, Tatón, Chuquisaca, Saujil, Palo Blanco, Antinaco), de Fiambalá, Tinogasta y Copacabana, todas regadas por las aguas del Abaucán, el encuentro estuvo animado por familias criadas por otras cuencas: vinieron agro-cultora/es del Norte de Belén, de Pozo de Piedra, de Anquincila y Ancasti, de la quebrada baja del Ambato, de Santa María, del (mal) llamado “valle central” (Capital y Valle Viejo), de Santiago del Estero, y hasta de Traslasierra (Córdoba), y de Chaco.

Para los viejos participantes (como las comunidades santiagueñas, la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita santamariana) como para los recientes y/o eventuales, todos sabemos que la “feria de semillas” es así, sencillamente, de semillas nativas y criollas; es decir, las verdaderas y auténticas semillas; no hay otras.

Los organismos genéticamente modificados por empresas con fines de lucro, que intervienen y alteran la sabiduría y la potencia genética de entidades vegetales en estado germinal, no son propiamente semillas.

Aunque en apariencia y a simple vista sea imposible distinguir unas de otras, son entidades radicalmente distintas, incluso opuestas. En un caso tenemos entidades bioculturales; en el otro, se trata de un Artefacto-Germinal-Extractivista (AGE), algo creado, no para producir alimentos para seres vivos, sino para alimentar cuentas bancarias de “sociedades anónimas” (es decir sociedades políticamente constituidas para “ocultar su nombre”; para “no dar la cara”; lo que, en última instancia, quiere decir eludir todo tipo de responsabilidad ética y política frente a los efectos y consecuencias de sus actos).

Foto: Julio Carrizo

Los modos de concepción y de producción, los usos y los fines para los que unas y otros fueron diseñadas son radicalmente distintos. Por tanto, los mundos que surgen y que se crean a partir de un tipo y modo de producción de semillas y de AGE, son no sólo distintos sino antagónicos. En última instancia, su co-existencia es imposible. Los mundos de vida que brotan de las semillas nativas y criollas se ven constante y continuamente amenazadas de extinción por los efectos sistémicos y las tendencias inconteniblemente expansionistas del mundo de los AGE. Como la sed de ganancias, su ambición es literalmente infinita; no reconoce ningún límite (ni físico, ni moral, ni ético, ni ecológico, ni político).

Los AGE son creados en entornos abstractos: los laboratorios. Lo que gusta en llamarse “biotecnología” no tienen nada que ver con el cultivo de la vida, sino con todo lo contrario. Allí, los flujos vitales, la propia dinámica de los procesos vivos y de las relaciones de convivencia entre organismos y ambiente deben ser completamente interrumpidos, cortados de cuajo, para ser sometidos al control de técnicas, herramientas y razonamientos puramente instrumentales, a fin de ser desviados al objetivo supremo: obtener la máxima rentabilidad.

Las semillas nativas, criollas, en cambio, como su propio nombre lo indica, son entidades nacidas y criadas en la maraña de relaciones (hidrológicas, mineralógicas, microbiológicas, atmosféricas, bioeconómicas, cosmosemióticas y biopolíticas) ancestralmente, geológicamente construidas en esos territorios concretos y específicos; sus propios territorios apropiados.

“Apropiados” (siempre en plural) no quiere decir “privatizado”, sino adecuados y adaptados como espacios aptos para la habitabilidad y la prosperidad de la vida-en-común transgeneracional y multiespecies.

Las semillas han sido nacidas y criadas allí. Su vivir es toda una historia de vida; una larga y compleja obra de co-creación de entornos de vida. Su aptitud vital es intrínsecamente dependiente de la trama colaborativa que ha sido urdida con otras especies (humanas y no humanas) que han querido vivir allí. Seres minerales, microbianos, vegetales y animales han con-fluido en un mismo espacio y —para subsistir— se han visto confrontadas al desafío de construir modos de co-existencia, de con-vivencia.

Esas semillas han debido lidiar con la amplitud térmica, los zondas, las lluvias escasas y las aguas profundas; con la hidrogeología compleja de lagunas, salares, aguas fósiles; con la comunidad arbustiva criada en torno a algarrobales, fuentes generosas de energía compartidas con el mundo animal, luego finalmente sintetizados y sedimentados en la fisiología particularísima, única de sus suelos.

Vigésima primera feria de semillas nativas y criollas del Abaucán. Semillas de futuro; rituales para “adiar o fim do mundo”.
Foto: Julio Carrizo

Semillas, historias de vidas y territorios

La capacidad productiva de la población humana que ha criado allí sus vidas por largas cadenas de generaciones, ha jugado también un rol fundamental, pero no exclusivo, ni mucho menos excluyente. Al contrario, esas capacidades creativas, semióticas, económicas y políticas, han debido primero crear un lenguaje de valoración apto para tratar y relacionarse con el resto de las entidades vivas allí co-existentes.

Como las demás especies, los humanos, para sobrevivir, han debido aprender a con-vivir: a desarrollar cada vez más sofisticadas aptitudes y destrezas para coordinar las complementariedades, sintonías y sincronías entre dinámicas hidroenergéticas que sustentan la vida de esa tierra. Al hacerlo, estos humanos, ya pobladores concretos, han hecho de esta región unterritorio: una gea-grafía propia, una tierra marcada por una escritura singular, concreta. Al fin y al cabo, una agro-cultura también nativa y criada del lugar, emergente del arte de criar su propio hábitat, su útero de vida.

Así, la historia de vida de las semillas está enredada en la historia más general del propio territorio. Las semillas son entidades bioculturales porque no son estrictamente “biológicas”, sino que son biología culturalmente informada; políticamente criada.

Las culturas no son meras ni exclusivas “construcciones humanas mentales”, son semiosis bio-geológicamente arraigadas y nutridas. Tanto las semillas deben su forma a los pueblos que las criaron, como éstos le deben también la vida a la sabiduría sobreviviente de aquellas. No es que sólo es “difícil saber dónde termina lo puramente biológico y donde empieza la parte cultural de una semilla”; es que, en el mundo de la vida, no hay tal barrera ni separación entre biología y cultura. (En el mundo del laboratorio, lo que tenemos en un acto de barbarie donde se pretende producir un modo de vida en el que la cultura se concibe sobre el sometimiento y la explotación de la biología).

Vigésima primera feria de semillas nativas y criollas del Abaucán. Semillas de futuro; rituales para “adiar o fim do mundo”.
Foto: Julio Carrizo

Feria de semillas, agro-culturas y comunalidad

La feria de semillas de las agro-culturas nacidas y criadas por las aguas maternales del río Abaucán celebra esa biosabiduría ancestral condensada y resguardada en esas entidades diminutas y propiamente sagradas. Ellas guardan la sociobiodiversidad que hizo de esa cuenca un territorio habitado; lleno de vida y de aptitud vital. Socio-biodiversidad no es sólo ni principalmente un conjunto de elementos diferentes. Se trata, sobre todo, de capacidades desarrolladas para crear coordinaciones y relacionamientos de complementariedad, reciprocidad y mutualidad entre esas entidades diferentes. La biodiversidad existente en un territorio nos habla de esas experiencias ancestrales de co-laboración transgeneracional, transespecífica y multi-especies.

Lo que las semillas nativas resguardan es una historia de comunalidad: una historia de vida-propia-en-común, en este caso, entre salares, pacarinas, algarrobales, viñas, higueras, cabras, zorritos, gallinas, maizales, alfalfales, zapallos y habas; vicia, quinoa, huertas, olivos, nogales y mucho, pero mucho trabajo humano cuidadosamente cultivado en el arte de coordinar los flujos de hidroenergéticos que enhebran esos cuerpos a un territorio propio, habitado; a una vida-en-común.

Esa historia comunal está condensada en cada semilla que se dio cita en de esta feria. La feria es, como tal, un semillero de esperanza. Es la ancestralidad comunal que se nos presenta como otro futuro posible. Es, ya, un ritual de los pueblos para “adiar o fim do mundo” (postergar el fin del mundo).Esa expresión es del gran maestro Ailton Krenac, de la agro-cultura homónima nacida de la abuela Watu, como los Krenac llaman a la cuenca del Río Dulce (Brasil). Con ella, más que a “postergar el fin del mundo” nos quiere advertir e invitar a prepararnos para lo que se presiente como inevitable: el fin definitivo, no de todos los mundos reales y posibles, sino sólo el fin del mundo que se ha erigido sobre el imperio arrogante de la superioridad y la UNI-versalidad; el fin del mundo devenido capital. Ese mundo, que se empezó a gestar desde 1492 a partir del primer y más grave acontecimiento de ecogenocidio global, es el que hoy nos está asfixiando con los propios humos de su desarrollo.

Vigésima primera feria de semillas nativas y criollas del Abaucán. Semillas de futuro; rituales para “adiar o fim do mundo”.
Foto: Julio Carrizo

Ese mundo nació de un acto de violencia radical que terminó operando lo que la historiadora ambiental Carolyn Merchant llamara “la muerte de la naturaleza”: el fin (para algunos grupos de humanos) de la concepción de la Tierra como entidad viviente y el inicio de la hegemonía de la creencia de que no es más que un mero reservorio de “recursos”.

A principios del siglo pasado, el sociólogo alemán Max Weber se refirió a ese drástico cambio como el de un proceso de “desencantamiento del mundo”. Hoy, con el escenario de la crisis climática y la acelerada degradación de las conexiones hidroenergéticas que está detonando la sexta gran extinción masiva de especies, sabemos que ese desencantamiento del mundo es el propio fin del mundo.

Frente a este escenario, ante un presente en ruinas y un futuro de colapsos, la Feria de Semillas de Fiambalá se reúne, hace ya décadas, para re-animar y re-encantar el mundo. Para seguir re-creando el futuro ancestral que resguardan en cada variedad de semillas que cultivan/cuidan todos los días y que intercambian año a año. Semillas de esperanza; rituales para “adiar o fim do mundo”.

*Colectivo de Ecología Política del Sur (IRES, CONICET-UNCA).