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Obreras rebeladas: derechos laborales en violeta

El 1 de mayo se conmemora el día internacional del trabajador como homenaje a los Mártires de Chicago. En 1886, esa ciudad estadounidense se vio envuelta en una campaña lanzada por obreros anarquistas en la que se exigía la jornada laboral de 8 horas y el derecho a la organización de sindicatos, que se consolidó en una manifestación realizada el 1 de mayo de ese año. Esta afrenta al capitalismo industrial del país del norte no iba a ser gratis; las movilizaciones del 1° y de los días sucesivos tuvieron como respuesta la feroz represión policial y el enjuiciamiento de varios dirigentes anarquistas acusados de asesinato por el estallido de una bomba. El juicio absolutamente irregular encontró culpables a ocho de esos militantes anarquistas, de los cuales siete fueron condenados a la horca y uno a 15 años de prisión. De los condenados dos solicitaron el perdón y se les conmutó la pena por prisión perpetua, uno se voló la cabeza en la celda y los cuatro restantes fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887.

Hasta acá todo el relato en masculino. Sin desmerecer la tenaz lucha de los mártires de Chicago contra la explotación de la clase obrera en el capitalismo que convirtió al 1 de mayo en una fecha de conmemoración internacional, nos interesa indagar sobre los reclamos laborales, de clase y de género de algunas mujeres negras, rojas y violetas.

Casi medio siglo antes de los hechos de Chicago, una mujer, Flora Tristán, la paria como se llamaba a sí misma, publicó “La Unión Obrera”, un programa feminista y socialista que ya en 1840 pregonaba la necesidad de la organización de la clase trabajadora y de la que llamaba la “unión universal de obreros y obreras”, es decir, que su proclama “Proletarios del mundo, uníos” llevaba implícita que la emancipación de los trabajadores debía estar unida a la emancipación de la mujer. Es por esa razón que, en su obra Peregrinaciones de una paria, denuncia la opresión sobre las mujeres a través del matrimonio al que son sometidas violentamente, sin ninguna posibilidad de decidir aunque ya no exista el consentimiento mutuo y necesario que debería sostenerlo. Su crítica a la raza masculina cuando el varón asume el lugar de burgués opresor y su análisis del rol de la mujer como proletaria del proletario son un aporte destacado para el feminismo y para el socialismo científico. Convencida de que era necesario reclamar derechos para la mujer, expresó que “todas las desgracias de este mundo provienen de ese olvido y desprecio que se ha hecho hasta ahora de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer”, a la vez que incita a los obreros a que den un ejemplo al mundo reconociendo la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre (Por qué menciono a las mujeres, 1844).

Retomando el contexto en el que un grupo de obreros anarquistas se convirtieron en los Mártires de Chicago, destacamos la militancia y la lucha de Lucy Eldine González, compañera de Albert Parsons, uno de los mártires. Conocida como Lucy Parsons y habiendo vivido el racismo más extremo en su Texas natal, se convirtió en una acérrima defensora de los “esclavos del salario”, como escribió en 1912 en “The Agitator”, refiriéndose a la ejecución de los mártires: “Nuestros camaradas no fueron asesinados por el estado porque tuvieran una conexión con la bomba sino porque estaban organizando a los esclavos del salario. La clase capitalista (…) creyó tontamente que matando a los espíritus activos del movimiento obrero del momento, iban a asustar a toda la clase obrera, manteniéndola esclava”. Cuando José Martí escribió sobre los sucesos de Chicago como corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires, se refirió a ella de la siguiente manera: “la apasionada mestiza en cuyo corazón caen como puñales los dolores de la gente obrera (…); dicen que con tanta elocuencia, burda y llameante, no se pintó jamás el tormento de las clases abatidas; rayos los ojos, metralla las palabras, cerrados los dos puños, y luego, hablando de las penas de una madre pobre”. En un sentido similar a Flora y cruzando las opresiones de clase y de género, en 1905 Lucy expresó: “Nosotras somos las esclavas de los esclavos. Somos explotadas más crudamente que los hombres. Cuando los sueldos deben ser rebajados, la clase capitalista usa a las mujeres para reducirlos”. Su lucha incansable hasta el final de sus días contra el sistema capitalista, la explotación de la clase obrera y la opresión hacia las mujeres, llevó a que en los archivos de la policía de Chicago se la catalogara como “más peligrosa que mil manifestantes”. Y cuando Lucy murió, otra rebelde, Elizabeth Gurley Flyn, que a los dieciséis años había dado un discurso titulado “Qué hará el socialismo por las mujeres”, expresó que Lucy no vivió en el pasado sino que vivió y vivirá para el futuro y en el corazón de los trabajadores.

Entre las anarquistas que con su lucha denunciaron la situación de explotación de la mujer trabajadora a finales del siglo XIX, no podemos dejar de mencionar a Virginia Bolten que, junto con un grupo de operarias con las que trabajaba en una fábrica de azúcar, editó entre 1896 y 1897 “La voz de la mujer”, primer periódico anarco feminista que financiaba con su propio sueldo.  Bajo el lema “Ni dios, ni patrón, ni marido”, en el periódico escribía: “si vosotros (dirigiéndose a los varones) queréis ser libres, con mucha más razón nosotras; doblemente esclavas de la sociedad y del hombre, ya se acabó aquello de “Anarquía y Libertad” y las mujeres a fregar. ¡Salud!”, retomando de esta manera las reflexiones de las mujeres como proletarias de los proletarios de Flora y de esclavas de los esclavos de Lucy. Su impetuosidad discursiva le valió el apodo de la Luisa Michel argentina, en honor a la heroína de la Comuna de París, y esa vehemencia la demostró en el acto del 1 de mayo de 1890 en Rosario como primera mujer oradora en una concentración obrera. Allí, llevando una bandera en la que se leía “Fraternidad Universal”, manifestó las distintas opresiones a las que estaba sometida la clase obrera: “La libertad de trabajo es un mito por mil causas diferentes; la del pensamiento es blasfemia; la del sufragio, un engaño; la del amor, quimera; los derechos del hombre desconocidos; su dignidad ultrajada; tratados los obreros peor que esclavos, embrutecidos en nombre de Dios, degenerados en nombre de la Patria, explotados en nombre del derecho, sin hogar y sin familia, en nombre de la propiedad, en las cárceles y cuarteles y aun en defensa de esta sociedad necia”.

Escuchamos tres voces de mujeres que desde fines del siglo XIX y principios del XX nos hablan de la explotación de la clase obrera y de la doble explotación que sufren las mujeres como obreras y como mujeres. Nos referimos sólo a tres entre las muchas otras voces violetas que se han hecho escuchar y sólo tres entre las muchas silenciosas trabajadoras que sufren esas formas de opresión desde que el patriarcado nos ha impuesta una manera de estar en el mundo.

Pasado más de un siglo de la expresión de esas voces femeninas, nos preguntamos cuánto hemos avanzado en la superación de las distintas opresiones a las que somos sometidas como mujeres trabajadoras.

Retomando las reflexiones de Flora, Lucy y Virginia, respecto a las mujeres como proletarias de los proletarios, esclavas de los esclavos del salario y las doblemente esclavas de la sociedad y del hombre, destacamos que, junto con las desigualdades entre mujeres y varones en el mercado de trabajo y respondiendo a estereotipos de género que en el capitalismo patriarcal determinan una división sexual del trabajo, sobre las mujeres recaen principalmente el trabajo doméstico y las tareas de cuidado y reproducción de los miembros del hogar, que no es remunerado por considerar que no es trabajo productivo y que se lleva a cabo entre quienes tienen un vínculo personal. Se trata de la feminización de las tareas de cuidado, que implica una sobrecarga de trabajo para las mujeres que tienen un empleo, o una imposibilidad de acceder al mercado laboral para aquellas que tienen que dedicarse a esas tareas. Sin embargo, tal como lo decían nuestras obreras luchadoras, la reproducción de la vida es una precondición del trabajo productivo; es decir, las mujeres producen la fuerza de trabajo que es una mercancía fundamental del capitalismo, de ahí que el patriarcado sea su aliado estratégico. Es importante destacar que la pandemia incrementó la feminización de las tareas “del hogar”, ya que las mujeres absorbieron el aumento del tiempo dedicado a las actividades domésticas, de cuidado y de apoyo escolar que generó el contexto de aislamiento social.

Muchas obreras se han rebelado a lo largo de la historia exigiendo derechos laborales en violeta. Otras muchas no se han rebelado ni se rebelan pero se saben y se sienten oprimidas dentro y fuera de los hogares, dentro y fuera de los trabajos. Y todas estas rebeldías entrelazadas, las dichas y las no dichas, las públicas y las clandestinas, constituyen una trama que denuncia que el capital avanza sobre nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestros derechos conquistados porque es ahí desde donde se nutre la acumulación incesante que lo mantiene vivo. Por eso, pretende disolver los derechos conquistados, prohibiendo sindicatos, alargando las jornadas laborales, pagando salarios irrisorios, para llevar la explotación al máximo, usando brazos baratos, muchos de ellos femeninos, para dar continuidad a la estructuración colonial, patriarcal y capitalista del mundo. La fórmula sigue siendo la misma del origen, aunque estemos frente al límite de lo inaguantable e insostenible: más explotación de la naturaleza y de los seres humanos, más ganancias y beneficios para el capital. Recuperar una partecita de la historia desde abajo trayendo a los Mártires de Chicago y a algunas Mujeres Negras, Rojas y Violetas rescatadas del olvido en este 1 de mayo, es una manera de develar que en la memoria histórica no sólo está lo que se vivió en el pasado, sino lo que vivirá en el futuro.

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Litio ¿Para qué y para quién?

Fiambalá y las localidades rurales del Bolsón conforman en estos tiempos un escenario escindido por construcciones culturales antagónicas.

De un lado, la ciudad pretende sofocar definitivamente a la tranquilidad pueblerina que caracterizaba a esta Fiambalá, Casa del Viento, en voz cacana de sus antiguos habitantes. Invadida de ruidos de motores de toda clase; modificadas sus fachadas, calles, plazas y veredas; agigantadas las ofertas comerciales cada vez más diversas, no esconde la pretensión de escenario en pleno desarrollo: lugar epicéntrico del arribo del gran capital, la ansiada inversión (o ¿Invasión?) extranjera con sus artificios luminosos de progreso.

Más allá de la ciudad, sobre las rutas que van a la Herradura y al Paso de San Francisco, dos megas construcciones explican esta aludida pretensión: el parque de placas fotovoltaicas de energía solar, y la futura planta de procesamiento de carbonato de litio.

Litio, sí; el oro blanco; el recurso estratégico; el protagonista central en esta desquiciada empresa del mercado global asentado en territorio del viento ancestral.

¿Qué hay detrás del litio? ¿Qué materialidades y qué espiritualidades quedan implicadas e impactadas por la extracción del litio? ¿Habrá beneficios a partir de la explotación de Tres Quebradas? ¿Qué tipo de beneficios y para quiénes serán?… Son algunas de las preguntas que se hacen y movilizan a Bruna, Marta y Alfons, compas del Observatorio de la Deuda Global, de Barcelona, que vienen recorriendo territorios chilenos-argentinos habitados por esta fiebre del litio.

Ocurre que este mineral representa –según versión del mercado global- la condición de posibilidad para la tan mentada transición energética (dicen, para dejar de consumir hidrocarburos o energía fósil, bien necesario, además.) Pero, claro, es una transición pensada para el consumo suntuoso del Norte desarrollado, para abastecer las apetencias de la ‘electromovilidad’. En esta lógica, el auto eléctrico constituye el centro de las necesidades (¿Necesidades humanas?) a tal punto que su fabricación requiere consumir –entre otros Bienes Comunes- tanta agua dulce como para secar vegas y ríos, como ya sucede en Catamarca, con la muerte del Río Trapiche en Antofagasta de la Sierra causada por la explotación del Salar del Hombre Muerto.

Litio – explotación – muerte/ muerte de Río… resultados del progreso, de esa construcción cultural invasora.

Del otro lado, o desde abajo, mejor, las culturas nativas de estas Tierras-Pachas, resisten y generan Energías otras. En medio de la ciudad, la Asamblea Fiambalá Despierta genera conversas, espacios donde circula la palabra y se hace –la misma Asamblea- referente de información fidedigna que interpela, despierta de sueños falsos y de fantasías engañosas, invita a recuperar los Sueños Rebeldes de Vida Digna, Vida Libre…

Aquí confluimos, con Fiambalá Despierta, quienes nos movilizamos con esta energía inquieta y rebelde. Además de lxs Compas venidos de Barcelona, estuvimos compartiendo con Aimée Martínez Vega, quien habita el grupo de Ecología Política del Sur, en Catamarca; el Movimiento Ríos Vivos, en Colombia y la Red de comunidades afectadas por las instituciones financieras en varios lugares de América Latina. Desde Be. Pe., Bienaventurados los Pobres, sentimos una gratitud inmensa por esta oportunidad de participar en esta confluencia de voces que preparan la urdimbre de un Proyecto de Vida posible y necesario.

Fotos: Archivo de Be. Pe. y OGD
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AGUA QUE HAS DE BEBER, DEFIÉNDELA

“Agüita vital, sagrada

Por tu bravura han temido

Quisieron truncar tu cauce

Te doblegaste al destino

Pero aún religas lazos de vida

Siento tu asilo.”

‘Agüita de mis días’- Belén Parma

Los 22 de marzo de cada año, desde 1993, se conmemora el Día Mundial del Agua, por una disposición de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro del año 1992 para concientizar a la población sobre el cuidado de este recurso único.

Pareciera que fue ayer cuando estudiábamos en la escuela que el agua era un “recurso renovable”, algo que no podía “acabarse” nos decían lxs docentxs luego de explicarnos por qué esta afirmación era certera y, hasta incluso una sentencia.

Hoy por hoy vemos cómo ese discurso se evapora como consecuencia de la voraz religión extractivista, como el agua misma.

Escuchábamos, también, atentxs cómo mutaba de un estado a otro y cuál era su recorrido por el mundo. “El agua es imprescindible para vida” nos dijeron en más de una oportunidad, pero ¿Por qué? ¿Porque podemos beberla o bañarnos o lavar los alimentos que consumimos?

Hay una parte del ciclo que nunca se cuenta y es el retorno de eso tan importante que impacta en nuestras vidas; cómo el agua se vuelve sustento, alimento y, precisamente eso: vida.

El agua como un ser vivo, un ser divino, creador y transformador. Un derecho humano y comunitario.

Hace unos días volvimos a andar los caminos de la agricultura y de la agroecología en lo que, desde aquí o desde allá, parece un sueño imposible. Aquello que se muy alejado de esas fases indispensables del agua pero que cobra otro sentido cuando recorremos este milagro llamado “Tatón” de la mano lxs campesinxs que conforman ACAMPA.

Resulta difícil poner en palabras lo que se muestra talante en el aire como pinturas vivientes que exhalan lucha, pero para ello hablamos con Elena Reales y Abel Villagrán que nos cuentan cómo el agua es vida o, mejor aún, como la vida es agua.

¿Qué es para ustedes la agricultura?

Abel: y, bueno, yo nací y me crié acá. Siempre vivo trabajando. Crié a mi familia. Y vivo de la agricultura, trabajando la tierra. Siembro de todo, tengo viña. Vivimos de eso, pero para mí la cosa más grande es esto; uno no decide irse a otro lado porque uno ya se arraigó con esto y para mi es lo más grande que puede haber porque es un medio de vida. Por ejemplo, en este tiempo, cosechamos la uva, el durazno, el choclo, el zapallo, el tomate. Al final que, en este tiempo, estamos viviendo de eso. No tenemos otros gastos de comprar en el mercado.

Elena: desde que nací vivo aquí. Me críe, trabajé. Una vez decidí irme con mis hijos hasta Tinogasta, estuve un año y volví otra vez a mi pueblo porque me gusta mucho trabajar en la tierra. Me gusta trabajar en la agricultura, soy artesana; se trabajar con las artesanías, se hilar, se tejer. Y bueno, ahora trabajo haciendo los dulces y para mí la agricultura es una cosa muy importante porque es vida porque es el sostén de mi familia y porque me trae muchas cosas, muchas esperanzas con la venta de los productos que hago voy mejorando mi economía, tengo una buena alimentación con los productos que hago que son todos sanos, cosechados aquí, todo naturalmente lo que comemos.

Las semillas las cuidamos durante todo el año. Juntamos las semillas para tener para la feria, preparamos y, bueno, eso. Es mi vida, mi alegría mis ganas de seguir viviendo, de seguir trabajando, de seguir luchando.

Las voces resuenan con determinación y sacuden el médano que empaña la vista de lxs visitantes descorcertadxs. Hay quienes creen que lo que cubre las montañas es la solidez de ese ciclo del agua que ven disociado del aquel lugar sensacional.

Esas voces y esos cuerpos- territorios en defensa del agua, de la vida ante la vulneración de ese derecho fundamental, ante la irracionalidad de quienes nos gobiernan implementando proyectos de muerte, como “Tres Quebradas”, con el siniestro discurso del “progreso” en zonas de compleja aridez como lo son las que hoy transitamos. Si tenemos en cuenta que la extracción de una tonelada de litio requiere la evaporación de alrededor de dos millones de litros de agua, aunque estas cifras varían dependiendo las características de cada salar y los diferentes grados de concentración del mineral que en él se encuentren, se hace clara evidencia de que “la minería del litio en salares, es una minería del agua” (Gallardo, 2011).

¿Y el agua?

Abel: el agua, mire, hay años que nos falta y hay años… Este año estuvo muy lindo, no nos faltó casi el agua. Ha sido muy exitoso lo del agua. Siempre vivíamos regando 10 a 15 días y eso para nosotros es un bien porque el agua es la base para finca. Si no tenemos agua se nos seca, no crecen las plantas, no podemos cosechar. El agua es fundamental. Y, bueno, este año como le digo, ha sido un éxito el tema del agua, pero hay años… Por ejemplo, agosto, septiembre, octubre son los meses más pésimos para el agua.

Elena: el agua es todo. El agua es vida porque sin el agua no podemos vivir, no podemos sembrar. La necesitamos para todo, para higienizarnos. El agua es salud. Es todo para nosotros. Así que eso es lo más importante que nosotros queremos defender, que un día que se contamina el agua o se termina el agua sería la tristeza más grande para nosotros.

Hoy, en este día de concientización, que el agua se vuelva grito tenaz para lxs que no quieren oír y que se derrame en la tierra de quienes la trabajan sembrando día a día la vida.

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El Consejo de la Economía Social y Popular ya es Ley

El lunes 23 de mayo la Cámara de Diputados y Diputadas de la Provincia de Catamarca aprobó la creación del Consejo de la Economía Social y Popular de la provincia. El proyecto surgió de un grupo de organizaciones de la sociedad civil que elaboraron un documento con 20 puntos que debería tener la ley nacional. El texto de la ley ya figura en el boletín oficial y está disponible en la biblioteca virtual Territorios y Economías Autónomas.

Desde el año 2019, las organizaciones articuladas en el Foro Hacia Otra Economía (FHOE) vienen trabajando en Catamarca para construir una legislación que favorezca la opción social, popular y solidaria de la economía. “En ese momento un grupo de organizaciones que formamos el FHOE y sobre todo miembros de la Red de Economía Social y Solidaria ACHALAY comenzamos a trabajar esta iniciativa. Presentamos primero este contenido de los 20 puntosque muchos conocen porque es un documento histórico de nuestro foro de cuando empezamos a pensar la ley nacional de Economía Social y Solidaria (ESyS). En el mes de febrero siguiente el senador, uno de los senadores que habia estado participando de esas actividades, nos convoca a un conjunto de organizaciones a empezar a pensar un proyecto de ley y ahi nos dimos distintos trabajos” cuenta Claudia Martinez, coordinadora del equipo de Investigación Acción Territorial de Bienaventurados los Pobres (Be. Pe.).

Fue el senador Maximiliano Brumec quien en aquel momento convocó a las organizacionesnos a trabajar. Asi, el proyecto de ley tuvo media sanción en la cámara de senadores en el año 2021 y luego pasó a diputados. Las organizaciones querían hacer algunos ajustes al texto de la ley pero el acuerdo para darle sanción y empezar a trabajar fue que todos esos procesos iban a ser trabajados en el marco de la reglamentación.

Durante ese proceso fue fundamental profundizar el camino de investigación de otras experiencias de construcción de leyes provinciales sobre ESyS. En marzo del 2020, desde el proyecto Territorios y Economías Autónomas (@territoriosyeconomiasautonomas) se convocó a la conformación del espacio Hacia una ley de ESyS en Catamarca. Este espacio se encargó de generar articulaciones con otras experiencias orientadas a trabajar pros y contras, posibilidades, oportunidades y dificultades en la construcción de sus propias leyes. Por ejemplo, la jornada virtual Desafíos y propuestas para la construcción de una Ley de Economía Social y Solidaria en Catamarca. Diálogos e intercambios entre organizaciones que se llevó a cabo El 24 de septiembre del 2020. En esa actividad se presentron las experiencias de formulación de leyes de las provincias de Santa Fe y Mendoza. Participaron Oscar Cena, miembro de la Fundación Nuevos Surcos presentando la experiencia de Santa Fé y Laura Palero del SACRA, presentando la Ley de Mendoza.

La jornada del 23 de mayo fue celebrada por muchas organizaciones. Desde la fanpage de Facebook de Athoca Sacra Catamarca destacaron la importancia histórica del acontecimiento: “En la Honorable Cámara de Diputados y Diputadas de la Provincia, se aprobó la creación del Consejo de la Economía Social y Popular de la Provincia de Catamarca que dará un marco legal a esta actividad que realizan tantas mujeres catamarqueñas y que de esta manera solventan sus gastos en cada hogar”.

El texto de la Ley N° 5746 – Decreto N° 1485 CREACIÓN DEL CONSEJO DE ECONOMÍA SOCIAL Y POPULAR EL SENADO Y LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE CATAMARCA, se publicó en el Boletin Oficial y Judicial de la Provincia de Catamarca número 51 del 28 de junio de 2022. Sobre los sujetos de la Economía Social, Solidaria y Popular, dice que son “las personas físicas o jurídicas sin fines de lucro que, de manera vinculada y organizada en torno a los principios rectores de la Economía Social y Solidaria, buscan alcanzar la emancipación del trabajo y la satisfacción plena de las necesidades de los trabajadores, sus familias y comunidades, mediante la realización de actividades económicas de producción de bienes o prestación de servicios.”

Hacia adelante queda aun camino por recorrer, por eso las organizaciones continúan trabajando. La ley como espacio de implementación tiene al Ministerio de Desarrollo Social y para poder comenzar el proceso de regalmentación mantienen una conversación cotidiana con sus funcionarios y funcionarias. “Y ahora lo que falta es un proceso de apropiación por parte de las organizaciones y de empezar a pensar cuales son los procesos de representatividad y cuales son las mejores formas. Esta ley prevee además la conformación de consejos municipales” aclara Claudia Martínez, quien agrega que también estos tienen un espacio y un trabajo para realizar.

Todo el trabajo en torno a la ley implica multiplicaición, articulación y generación de sinergias y complementariedades entre experiencias. En adelante quedan resoluciones, regulaciones y acciones que tienen que acompañar esta ley. Pero además de las acciones administrativas, las organizaciones llevan adelante una disputa de sentido en relación al modelo hegemónico de la economía, por eso apuntan a que el Consejo tome como eje la implementación y la construcción de otras formas económicas vinculadas a la agroecología y a la igualdad de género, entre otras dimensiones políticas desde las que se construye este nuevo modelo de economía.

“No hay posibilidades de construir una ESyS en el marco de un modelo eminentemente extractivo como tenemos en la provincia de Catamarca, con un ejecutivo que mayoritariamente favorece la instalación de empresas extractivas en la provincia. Esta ley es un espacio para empezar a discutir esas cuestiones y para visibilizar y hacer crecer otros sectores económicos y lograr otro reconocimiento. Catamarca ha sido definida como una provincia minera y sin embargo es una provincia que tiene un desarrollo de los sectores de la ESyS, de la agricultura, que son muy fuertes y que producen realmente, se ha mostrado en la pandemia que logran sostener sistemas de vida de las familias”, refuerza Claudia. “Tenemos un montón de leyes que están en los cajones o están sin presupuesto, tratemos de que en esta oportunidad no nos pase lo mismo” concluye Claudia.

La edición del boletín oficial donde figura el texto de la ley se encuentra disponible para su lectura y descarga en https://biblioteca.bepe.org.ar/items/show/350

Cronología

Ley N° 5746 – Decreto N° 1485 Consejo Provincial de Economía Social y Popular de la provincia de Catamarca

⦁ 21 de octubre 2019 el entonces candidato y hoy actual Intendente de la Capital de la provincia Gustavo Saadi realiza convocatoria a los actores de la Economía Social y Solidaria (ESyS). Estos presentan el documento 20 propuestas para la formulación de una ley sobre ESyS.

⦁ 17 de febrero de 2020, el senador provincial Maximiliano Brumec convoca a los actores de la ESyS para integrar un espacio de trabajo para la elaboración de un proyecto de Ley.

⦁ En marzo del 2020, desde el proyecto Territorios y Economías Autónomas se convoca a la conformación del espacio Hacia una ley de ESS en Catamarca, integrado principalmente por organizaciones que forman parte del Foro Hacia Otra Economía (FHOE). Este espacio mantiene reiteradas reuniones con el Senador Maximiliano Brumec autor del anteproyecto de Ley provincial de la ESyS.

⦁ El día 26 de agosto del 2020, el espacio por Hacia una Ley de ESS en Catamarca se reúne con la Comisión de Legislación General de la Cámara de Senadores. La Comisión sesiona en la sede de Bienaventurados los Pobres (Be Pe.).

⦁ El día 23 de septiembre del 2020, en el marco de la 17° Sesión Ordinaria el Senado aprueba por unanimidad el proyecto de Ley por el que se promueve la creación del Consejo Provincial de Economía Social, Solidaria y Popular. El proyecto pasa a su tratamiento en la Cámara de Diputados.

⦁ El 24 de septiembre del 2020 la mesa de trabajo Hacia Una Ley de ESS en Catamarca, realiza la jornada virtual Desafíos y propuestas para la construcción de una Ley de Economía Social y Solidaria en Catamarca. Diálogos e intercambios entre organizaciones. Se presentan las experiencias de formulación de leyes de las provincias de Santa Fe y Mendoza. Participan Oscar Cena miembro de la Fundación Nuevos Surcos presentando la experiencia de Santa Fé y Laura Palero del SACRA presentando la Ley de Mendoza.

⦁ Durante el 2021 la ley estuvo en análisis en la Cámara de Diputados, esperando su tratamiento.

⦁ El 6 de julio del 2021 la mesa de trabajo Hacia Una Ley de ESS en Catamarca se reune con el Senador Provincial José Luis Martinez integrante de la Comisión de Legislación del Senado. Los actores de la ESyS piden información sobre el estado del proyecto de ley, sancionado en esa cámara y solicitan la activación del tratamiento.

⦁ En diciembre del 2021 se renueva la composición de las cámaras. La Licenciada María Argerich, que había sido Secretaria de Inclusión y Economía Popular de la provincia de Catamarca, asume como diputada.

⦁ El 16 de marzo de 2022 se reune la mesa de trabajo Hacia Una Ley de ESS en Catamarca con la diputada Argerich, su equipo y un gran número de organizaciones. Las organizaciones solicitan realizar algunas modificaciones en el texto de la ley: con respecto a género piden un análisis particular y con respecto a la representación de las organizaciones en la conformación del Consejo Provincial y local de Economía Social piden presiciones. La diputada María Argerich plantea realizar las modificaciones durante la reglamentación de la ley, asegurando la construcción de una reglamentación de la Ley de la misma forma participativa en que fue formulado el proyecto de Ley.

⦁ El 23 de mayo de 2022 la Cámara de Diputados y Diputadas de la Provincia de Catamarca aprueba la creación del Consejo de la Economía Social y Popular de la provincia de Catamarca

Fotos: gentileza de ATHOCA SACRA CATAMARCA

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Un día pudieron hablar: mujeres, violencia y dictadura

Otro 24 de marzo

El fenomenal éxito de público de la película “Argentina 1985”, que coloca en primer plano social el pasado reciente de nuestro país, se explica por la profunda herida que la última dictadura militar significa en nuestra historia y en nuestra identidad como pueblo. La emoción generada en las salas de cine siempre va acompañada de aplausos -muchas veces de pie- y gritos que se sintetizan en el “Nunca más” con el que cerró su alegato el fiscal Strassera en el Juicio a las Juntas. Esto es lo que ocurre en los cines, y por fuera de las funciones se abren los intercambios de sensaciones, sentimientos,  dolores, heridas, debates. Además de recordar -volver a pasar por el corazón- las formas que adquirió el horror a través de las torturas, las vejaciones, las denigraciones, las técnicas de destrucción del ser humano como tal, la película abrió una serie de preguntas, algunas relacionadas con el comportamiento diferenciado de los represores con las mujeres secuestradas. En la ficción, una de las mujeres que prestó testimonio se refiere a las violaciones a las que fue sometida en cautiverio y algunos interrogantes que surgieron fueron si se denunciaron violencias sexuales en el contexto del Juicio a las Juntas y porqué estas prácticas aberrantes fueron invisibilizadas. Las investigaciones comprobaron que las denuncias por violencia sexual fueron parte de los relevamientos que realizó la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y que se escucharon durante el desarrollo del Juicio a las Juntas. A pesar de esa comprobación, esas denuncias sobre crímenes contra la integridad sexual no fueron considerados delitos específicos en ese momento y no llevaron a investigaciones posteriores, aún cuando quedaron fuera de las leyes de impunidad (Obediencia Debida, Punto Final e Indultos) sancionadas a fines de la década del 80 y en el año 1990. En este sentido y en ese contexto, la violación fue considerada una forma de tortura y definida como tormento. En esos primeros años pos-dictadura, algunas mujeres quisieron hablar de lo que habían padecido y no fueron escuchadas, es decir, no encontraron las condiciones para relatar esas experiencias traumáticas que les provocaban una profunda vergüenza. Muchas otras no pudieron hablar, guardaron por mucho tiempo esos dolores en sus cuerpos torturados y violados que no querían ni podían expresar lo vivido.

Y un día pudieron hablar. Fue cuando se reabrieron los procesos judiciales por los crímenes del terrorismo de estado, en la primera década de los 2000. En ese  momento comenzaron a visibilizarse formas específicas de violencia ejercidas sobre los cuerpos de las mujeres, que para los represores eran sólo eso, cuerpos de los que se podía disponer para ser ultrajados y violados, una, diez, mil veces. Y en 2011, la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos instruyó sobre la necesidad de juzgar como crímenes de lesa humanidad los abusos sexuales cometidos contra detenidxs desaparecidxs, independientemente de otros delitos como tormentos y desaparición de personas, entre otros.

Las formas específicas de violencia ejercidas sobre las mujeres tienen muchas explicaciones, pero indudablemente una de ellas es que las secuestradas estaban lejos del modelo de mujer que tenían los represores y que “ese modo de ser” atentaba contra la moral patriarcal que sostenían y los estereotipos de la familia occidental y cristiana que defendían. Sólo la violencia extrema -que incluía técnicas de destrucción psicológica e identitaria junto con las violaciones- castigaría esa osadía y se convertiría en un acto domesticador, al decir de Rita Segato.

Estas reflexiones sobre el pasado reciente de la Argentina forman parte de aprendizajes que hemos realizado junto con las sobrevivientes, los organismos de derechos humanos de nuestro país -varios de los cuales están formados por mujeres-  y compañeras que desde los feminismos nos han interpelado en la construcción de nuestra historia. Uno de los principales aprendizajes es que la escritura e interpretación de la historia no puede hacerse sin perspectiva de género, porque de esa forma construimos y narramos una historia incompleta. Y no nos referimos sólo a la “historia oficial” sino también a la que se ha escrito desde las izquierdas. La metodología criminal implementada por el terrorismo de estado se expresó de forma diferente en los cuerpos femeninos y masculinos, reproduciendo la violencia sobre la que se sostiene, en el pasado y en el presente, el capitalismo colonial, patriarcal y extractivista. Esas prácticas represivas diferenciales se tatuaron en los cuerpos de las mujeres y su manifestación se fue abriendo camino cuando algunas de ellas pudieron hablar, contar, narrar, lo que habían vivido en los centros clandestinos de detención y tortura. Y se visibilizaron las vivencias y los impactos diferenciales, dando lugar a los relatos con perspectiva de género.

Eso mismo sucede hoy con los extractivismos que arrinconan la vida en nuestras tierras. Las mujeres, que son las principales protagonistas de las luchas en defensa de los territorios, han construido lecturas particulares sobre el modelo extractivo, identificando impactos diferenciados por género y denunciando su carácter patriarcal y racista. Es decir, un día hablaron para denunciar que lo que ocurre en los territorios repercute en nuestros cuerpos y que el avance extractivista pone en riesgo la reproducción de la vida.

Poder hablar es un proceso y para las mujeres implica superar las mordazas patriarcales que las han callado. Y hablar se convierte en un desafío: interpretar la historia y leer el mundo con “anteojos violetas”, es decir, con perspectiva de género, que implica ni más ni menos que las mujeres y las diversidades se apropien de su voz y construyan papeles protagónicos en los relatos que hacen a nuestro pasado y nuestro presente.

Cualquier interpretación o lectura que hagamos sin esos anteojos, es ver menos y sin profundidad. Es ver a medias.  

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MUJERES TRAMANDO PARA LA VIDA DIGNA

UN NUEVO 8 DE MARZO

Por Patricia Agosto

Aquí y allá vemos mujeres entramándose para defender la vida digna. En el campo, en la ciudad, desde la historia, el presente y el futuro, crean tejidos de saberes, sentires y haceres. Y esas tramas se vienen construyendo desde lo más hondo de la historia, esa historia ignorada, ocultada, negada ante la que “vale”, que es la que se vive y relata en género masculino.

Cuando nos pusimos a bucear sobre los orígenes del 8 de marzo, nos hicimos algunas preguntas que pueden sintetizarse en la siguiente: ¿habrá muchas fechas y hechos históricos sobre los cuales haya tantas preguntas, tanta confusión y tantos mitos? Claramente la historia oficial en masculino no se iba a preocupar por seguir profundizando en hechos protagonizados por mujeres.

Desde otras ópticas, no creemos que sea imprescindible precisar tanto las fechas para entender la historia, o mejor dicho las historias, es decir, las distintas versiones que se escriben desde las múltiples voces que intervienen. Se trata de “contrahistorias” que rescatan los pasados vencidos y silenciados. Y es en ese sentido que las mujeres hemos aprendido que somos nosotras las que tenemos que encontrar esas contrahistorias y ser nosotras también las que precisemos, no el origen de una fecha determinada, sino los distintos hilos del entramado entre mujeres que nos llegan como susurros de nuestras ancestras. En el caso concreto del 8 de marzo se trata de los susurros, que en su momento fueron gritos, de esas obreras estadounidenses que luchaban por derechos laborales, esas socialistas europeas que reclamaban el voto femenino y los derechos de las mujeres y esas trabajadoras rusas que dieron el puntapié inicial de la revolución bolchevique con sus demandas de paz, pan y fin del régimen zarista.

No importa exactamente qué día ni qué año, ni tampoco importan las confusiones que se han generado en torno al 8 de marzo, lo importante es que todas esas mujeres, estando cerca o lejos, se enredaron contra el sistema capitalista y patriarcal que las negaba, las violentaba y las ocultaba. Y no sólo en el siglo XX por supuesto.

Las mujeres fueron sometidas a múltiples formas de opresión desde la prehistoria patriarcal de la humanidad, al decir de Rita Segato, y cuando se constituyeron las sociedades modernas/capitalistas/coloniales esas opresiones se profundizaron. Además en casi todas las culturas, las mujeres han tenido la responsabilidad de los trabajos de cuidado y de reproducción de la vida, como consecuencia de la división sexual del trabajo impuesta por el capitalismo patriarcal. Esos trabajos fueron considerados como no productivos, por no “contribuir” al proceso de acumulación capitalista, y situados en el ámbito “privado” y “personal”, como nos recuerda Federici.

La responsabilidad de reproducir la vida y de alimentar a sus familias y comunidades ha llevado a muchas mujeres a procurar la conservación y restauración de la naturaleza y es por eso que muchas de ellas se han transformado en defensoras de los territorios que son fuente de reproducción de la vida. Y así, conscientes o no, se convirtieron en ecofeministas, ya que asumieron que sin naturaleza no hay vida humana y que con opresiones no hay vida digna.

Y también han aprendido de las feministas comunitarias que lo que ocurra en los territorios afecta los cuerpos y que el cuerpo es el primer territorio de lucha y por lo tanto muchas de las luchadoras se convirtieron en defensoras de los territorios-cuerpos que crean y sostienen la vida familiar y comunitaria.

¿Qué traman las mujeres en estos tiempos de colapso civilizatorio, acrecentado por la pandemia? Vienen tramando resistencias y alternativas al capitalismo patriarcal,  colonial y pandémico desde las diferentes corrientes feministas y ecofeministas, desde las experiencias de la economía popular, social y solidaria, desde las prácticas que recuperan saberes sobre el cuidado de la naturaleza, la conservación de semillas nativas y de la biodiversidad, el aprovechamiento del agua y otros saberes agroecológicos. Se trata de alternativas que colocan la vida en el centro y recuperan una cultura del cuidado que las mujeres han cultivado pacientemente a lo largo de generaciones.

Son muchas las mujeres que vienen tramando para la vida digna, desde esa historia olvidada, desde esas voces acalladas, recuperando la memoria histórica en la que subsisten sus ancestras. Esas que construyeron el 8 de marzo y todas las que antes y después se rebelaron ante las múltiples formas de violencia implícitas en una concepción del mundo en la cual el Hombre y el Ser Humano son el centro y las mujeres y la naturaleza la periferia de la que se sirven para seguir sosteniendo la centralidad de la incesante acumulación.

Sin embargo, todas, las que luchamos y las que no, vamos valorizando lo que somos y lo que hacemos y aprendiendo que sin una transformación que coloque la reproducción de la vida y a las mujeres que la sostienen en el centro, no hay vida digna pero tampoco vida posible.