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¿De qué “transición” hablamos con las energías “limpias y renovables”?

Por Patricia Agosto

Mucho se habla de la necesaria “transición energética” para descarbonizar, es decir, reemplazar los combustibles fósiles por otras energías con el fin de reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, la transición energética propuesta por el norte global tiene muchas limitaciones para ser considerada una transición. Implica un uso acumulativo de energía, ya que las llamadas “energías limpias” se suman a las tradicionales, como el petróleo, cuyo consumo no sólo se ha mantenido, sino que ha aumentado, tal como lo refleja el siguiente gráfico:

Es por eso que hablamos de acumulación de fuentes de energía, más que de transición hacia “renovables y limpias”.

A su vez, las energías llamadas renovables implican un uso excesivo de minerales, que implica una profundización del extractivismo de materias primas en el sur global, y por ende del colonialismo que ha marcado la tan vigente división internacional del trabajo.

En este sentido, “la Agencia Internacional de la Energía calcula que la extracción global de materias primas deberá multiplicarse por cuatro entre 2020 y 2040. Sin embargo, en el caso del litio se multiplicaría por 42, para el cobalto por 25, para el níquel por 21 y por 19 en el caso del manganeso. Este incremento de la demanda está directamente asociada a las tecnologías de descarbonización -turbinas eólicas, paneles fotovoltaicos, vehículos eléctricos, etc.- Sin embargo, es importante destacar que el incremento viene dado, sobre todo, por la transición hacía la movilidad eléctrica”.[1]


[1] Custodio, Claudia (2024). “Neocolonialismo en nombre de la descarbonización”. En: Revista ELA, Euskal Sindikatua. https://www.ela.eus/alda/neocolonialismo-en-nombre-de-la-descarbonizacion

Descarga el informe compleo aquí:

Foto: Agencia Brasil

CUMBRE DE LOS PUEBLOS EN BELÉM

UN GRITO AMAZÓNICO POR LA JUSTICIA CLIMÁTICA – Por Patricia Agosto

“El futuro sólo puede construirse con la voz de los pueblos”

Cúpula dos Povos

Entre los días 12 y 16 de noviembre, la ciudad de Belém do Pará, la metrópoli de la Amazonía brasileña, fue sede de la Cumbre de los Pueblos, un espacio de encuentro y articulación de organizaciones sociales de buena parte del planeta, que desde 1982 es “un grito de resistencia, un eco de voces silenciadas por la desigualdad”.

Esta cumbre se desarrolló en forma paralela a la 30° Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC), que culmina el 21 de este mes. Allí, representantes de países firmantes de la convención, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, el sector privado y científicxs y expertxs evalúan el progreso en la lucha contra el cambio climático y toman decisiones para mitigarlo y adaptarse a sus impactos. Sin embargo, además de “evaluar” y “tomar decisiones”, principalmente “negocian” la implementación de algunas suaves decisiones -que después no cumplen- para abordar la crisis climática. No sólo siguen hablando de “cambio” climático, sino que proponen falsas soluciones alejadas de las medidas urgentes y necesarias que requiere el colapso climático y multidimensional que enfrentamos. Una parte importante de las propuestas no implican soluciones verdaderas, sino más bien mantener y/o profundizar un proceso de mercantilización de la naturaleza que avanza a pasos agigantados desde hace décadas y que nos ha traído hasta acá. A una semana de su inicio, la COP 30 muestra un estancamiento en los debates claves, dejando el abordaje de los asuntos más complejos para sus últimos días. Entre ellos, la obligación de la financiación del Norte Global, el fin de los combustibles fósiles y la aceleración de la reducción de emisiones, la transparencia en los compromisos climáticos y las medidas unilaterales de comercio. Tendremos que esperar hasta el final de la conferencia para saber si se tomaron decisiones contundentes en esos asuntos claves, aunque sabemos que “del dicho al hecho, hay un largo trecho”.

La otra cara de la moneda fue la Cumbre de los Pueblos, cuyo inicio coincidió con la llegada de flotillas amazónicas de indígenas, campesinxs y organizaciones urbanas y la ocupación de la Zona Azul -la de las negociaciones oficiales- por centenares de pueblos indígenas denunciando el silenciamiento de sus voces en las decisiones climáticas.

Con 25.000 inscripciones y la participación de más de 1000 organizaciones sociales a nivel global, las consignas de la Cumbre de los Pueblos retumbaron en los distintos espacios en que se desplegó: “No esperemos soluciones desde arriba. No son los expertos quienes salvarán el planeta”.  “El cambio real viene de quienes viven la realidad, de quienes conocen la tierra, el territorio y el pulso colectivo del futuro”. Fue, como tantas veces, un grito global por la justicia climática y por una transformación justa y solidaria en la que los pueblos sean protagonistas de las decisiones climáticas.

Desde el Comité organizador de la Cumbre, compuesto por 43 organizaciones, se propusieron seis ejes de convergencia que fueron debatidos durante su desarrollo: territorios y maretorios vivos y soberanía popular; reparación histórica y lucha contra el racismo ambiental; transición justa, popular e inclusiva; contra las opresiones interseccionales, en defensa de la democracia y el internacionalismo de los pueblos; ciudades justas; y feminismo popular. Todos estos ejes fueron atravesados por la convicción de que la llamada transición energética propuesta por el Norte Global, sus corporaciones y estados, no hace más profundizar las actividades extractivas en el Sur Global y por ende la relación desigual y colonial entre ambas partes del mundo.

Culminados los múltiples espacios de debate, el 15 de noviembre la Cumbre de los Pueblos salió a las calles de Belém y protagonizó la Marcha Global por el Clima, en la que participaron 70.000 personas con consignas embanderadas que retomaron esas convicciones: en defensa de la justicia climática, contra el racismo ambiental y por la participación en las decisiones de quienes sienten en sus propias vidas las consecuencias de la crisis climática. Con un protagonismo de los pueblos indígenas amazónicos y de los movimientos sociales del país anfitrión, era posible distinguir la diversidad de voces organizadas de diferentes partes del mundo, prevaleciendo las de América Latina y el Caribe.

El último día, el 16 de noviembre, la Cumbre de los Pueblos entregó la contundente Carta Final al presidente de la COP 30. Allí, son quince las propuestas que develan otro mundo posible: confrontar las falsas soluciones de mercado; que los pueblos participen y protagonicen la construcción de soluciones climáticas, reconociendo el conocimiento ancestral; que se delimiten y protejan las tierras y territorios indígenas y de otros pueblos y comunidades locales; que se implemente una reforma agraria popular y se promocione la agroecología como garantía de la soberanía alimentaria; que se termine con el racismo ambiental y se construyan ciudades justas y periferias dinámicas; que se efectúen la consulta directa, la participación ciudadana y la gestión popular de las políticas climáticas en las ciudades; que se terminen las guerras y se desmilitaricen los territorios; que haya reparaciones justas e íntegras por las pérdidas y daños infligidos a los pueblos por proyectos extractivos; que se visibilicen, valoren y se consideren trabajo las tareas de reproducción de la vida;  que la transición sea justa, soberana y popular; que se ponga fin a la exploración de combustibles fósiles; que las corporaciones y los más ricos paguen los costos de la degradación ambiental; que la financiación climática internacional no se canalice a través de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, que profundizan las desigualdades entre el Norte y el Sur;  que se amplíe la protección de defensorxs que están siendo perseguidos, asesinadxs y desaparecidxs; y que se fortalezcan los instrumentos internacionales que defienden los derechos de los pueblos.

Con una exclamación final de “Pueblos del mundo, uníos”, la carta llama a la unificación de nuestras luchas y a la organización de los pueblos para enfrentar al enemigo común.

Culminando con un “banquetazo” en la plaza céntrica de la ciudad y habiendo convertido a Belém en la “capital de la justicia climática”, tal como lo proyectaba el Comité organizador, los caminos transitados en la Cumbre de los Pueblos demostraron que los pueblos dicen NO a los negocios del clima y SÍ a una transformación socioecológica y sistémica que los tenga como protagonistas.    

Foto: Lizbeth Hernández, Kaja Negra

Foto: Susi Maresca

“Un fantasma recorre el mundo”: China en la “transición energética” y su entramado en América Latina, Argentina y Catamarca

En un exhaustivo trabajo de investigación realizado por nuestra compañera Patricia Agosto, forma parte del Equipo de Extractivismo y Géneros de Be.Pe., se analizan las relaciones entre China y América Latina con un enfoque especial en la minería transnacional. El estudio, llevado a cabo en el marco del proyecto “Fortalecimiento de Comunidades y Organizaciones que Resisten a la Minería Transnacional en Catamarca, Argentina” y en colaboración con el Comité Católico contra el Hambre y para el Desarrollo- Tierra Solidaria (CCFD) busca arrojar luz sobre las implicaciones de las inversiones chinas en el territorio.

La investigación aborda temas como las transiciones desde arriba, los intereses de China en la región y las características de sus inversiones en el extranjero. También explora la mirada del gigante asiático sobre América Latina y cómo estas dinámicas afectan la vida de las comunidades.

Informe completo:

Feria de Semillas Nativas y Criollas: Un Encuentro de Comunidades

La XXIII Feria Provincial de Intercambio de Semillas Nativas y Criollas se llevó a cabo el sábado 6 de septiembre en la Escuela Secundaria Nº 68 de Medanitos, departamento de Tinogasta, Catamarca.
Organizado por la Asamblea de Campesinos del Abaucán (ACAMPA), FM Horizonte, Be.Pe., y la Escuela Secundaria N°68.
El evento se ha convertido en una tradición de la región como evento productivo y cultural.

En esta edición, la feria contó con la participación de alrededor de 200 productores campesinos/as pertenecientes a comunidades de diferentes localidades del Bolsón de Fiambalá, San Fernando del Valle de Catamarca, Ancasti, Paclín, Fray Mamerto Esquiú, Ambato, Belén y de las provincias de Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba, que se reunieron para compartir sus experiencias y saberes de prácticas sobre la producción y el manejo de las semillas.

La Feria de Semillas Nativas y Criollas es más que un simple evento, es un ritual de encuentro que ha tejido lazos fuertes entre los miembros de la comunidad del Bolsón de Fiambalá extendiendo sus raíces a todo el territorio.
La experiencia de intercambio y encuentro es un espacio de resistencia donde se promueve la soberanía alimentaria y fortalece la producción y el consumo de alimentos que van de la tierra directamente a la mesa de cada familia y la preservación de las semillas Nativas y criollas.
Allí se reivindica la importancia de la cultura campesina e indígena resguardando la identidad y la tradición de las comunidades. Es un ejemplo de cómo la comunidad puede unirse para defender su derecho a la alimentación y a la tierra, lo que alimenta la memoria viva de los pueblos donde se celebra y se recuerda su riqueza cultural y su biodiversidad.

La jornada, además contó con un despliegue de números artísticos que incluyeron música y danza, que se inició al mediodía y continuó hasta el cierre del evento. Los/as participantes y asistentes disfrutaron de una variedad de expresiones artísticas que celebraron su identidad y creatividad.

En el lugar se hizo presente el Intendente de Fiambalá, Raúl Usqueda quien destacó la importancia de la realización de la feria para la comunidad.

La importancia y relevancia de este espacio de encuentro y promoción de la agroecología y la biodiversidad fue reconocida mediante declaración de interés parlamentario por la Cámara de Diputados.

Desde la Asociación Civil Be.Pe. nos sentimos orgullos/as y emocionados/as por seguir siendo parte de esta gran labor sosteniendo el valor de la semilla como símbolo de la vida y la memoria colectiva y siempre en manos de los/as productores como semillas de identidad y raíces de la comunidad.

“En el principio fue la semilla.
Raíz de la memoria colectiva, viva.
Alimento de los pueblos.
Donde todo comienza a andar…”

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20 Años de la Red Achalay: haSiendo otra economía posible

La Red Achalay, una organización comprometida con el hacer y la promoción de la economía social, solidaria y popular en Catamarca, celebró recientemente 20 años de trabajo incansable y dedicado en la provincia, en el marco de la 54ª edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. Este evento, que es uno de los más importantes del país, fue el escenario perfecto para conmemorar dos décadas de una labor autogestiva y colectiva que crece con el paso de los años.

La celebración estuvo marcada por la participación de más de 100 productores y el trabajo conjunto de sus familias locales y de varias provincias del territorio argentino tales como Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Mendoza, Tucumán y Río Negro, quienes se reunieron para compartir y ofrecer sus experiencias y productos a toda la comunidad. La Red Achalay destacó la importancia de la colaboración y el apoyo mutuo entre las familias y las comunidades en el desarrollo de la economía social y solidaria.

Con una amplia variedad de productos, la red se ha convertido en un emblema del trabajo autogestivo, colectivo, popular y solidario.

Foto: Sofía Aguirre

Un aspecto destacado de la celebración fue la participación del espacio cultural La Dorila en la gestión del Patio Matero. Esta iniciativa permitió mostrar la riqueza cultural y artística de la región, y fortalecer la conexión entre la economía social y solidaria y la cultura local.

Foto: Sofía Aguirre

Con más de 100 propuestas artísticas, más de 300 artistas y 75 horas de espectáculo se vivió la gran fiesta de todos.

Foto: Sofía Aguirre

A lo largo de estos 20 años, la Red Achalay ha desarrollado una amplia gama de iniciativas y proyectos que buscan fortalecer la economía social y solidaria en Catamarca. Su trabajo ha tenido y tiene un impacto significativo en la comunidad, pero sobre todo en las familias que forman parte de ella, generando oportunidades vinculadas al trabajo colectivo.

Foto: Sofía Aguirre

Desde la Asociación Civil Bienaventurados los Pobres, felicitamos a quienes forman parte de este gran proyecto y queremos decirles nos sentimos orgullosxs y muy emocionadxs de seguir construyendo otra economía juntxs.

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Semillas es resistencia

El fuego comenzó a arder desde muy temprano. En los hornos de barro que custodiaban la escuela, en la cocina, en cada productxr que iba llegando, en los campesinos y las campesinas guardianas de semillas que fueron armando esta hoguera/hogar que crece con el paso del tiempo y que arde en nosotrxs como motor para seguir andando. Mucho trabajo, mucho. Un enorme trabajo colectivo fue la clave para que sucediera. Docentes, estudiantes, organizaciones, amigxs, compañerxs, más de cien puestos de productos campesinos, de la economía social, solidaria y popular al alcance de toda la comunidad que se acercó a vivir una fiesta única; abrazados al calor del médano y de la común-unión de la identidad, la memoria viva de los pueblos y la convicción cada vez más arraigada de que un mundo mejor es posible. Y no es solo un decir, es un hacer-ser en las comunidades campesinas. Lo vimos y lo vivimos en ese oasis de creencias, lucha y esperanza que ansiamos se propague en cada rincón del universo como una religión que nos permita ese buen vivir que pregonamos en cada acción. Sabemos que estos tiempos son difíciles y la incertidumbre inquieta nuestros corazones pero no vamos a permitir que nos roben la alegría del encuentro, el sentido de comunidad en el que creemos y que seguimos alimentando.

El sábado 7 de septiembre se llevó a cabo la 22° edición de la Feria Provincial de Semillas Nativas y Criollas. El encuentro tuvo lugar en la Escuela Secundaria N° 68 de Medanitos, Tinogasta.

Organizado por la Asociación Campesinos del Abaucán (ACAMPA) y Bienaventurados los Pobres (Be.Pe.), como desde hace 22 años se preparó un encuentro entre feriantes y productores agroecológicos/as de la región y de diferentes provincias del país que estuvo abierto desde las 8 hasta las 18 hs.

Así como en cada oportunidad, los/as diferentes feriantes llevaron sus productos: alimentos, plantas, artesanías, semillas, etc. para ofrecer a lo largo de todo el día.

En el evento se realizó, durante las primeras horas de la mañana, el tradicional trueque que tiene por objetivo principal conservar y multiplicar las semillas. Una vez finalizado este intercambio, se dio inicio a las ventas.

Este encuentro tuvo la mística y la magia del trabajo colectivo creyendo, apostando y confiando en un sueño como la semilla que germina cada año y que sostiene el fuego vivo de la memoria de las comunidades campesinas.

Como decía la Dorila: “¡Hay que luchar! ¡El agua es todo!”

¡Por el agua y por la vida!

Fotos: Daniel Sticotti

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Desenmascarando al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI)

Adhesión a la Ley Nacional N° 27.742 – Régimen de Incentivo para grandes inversiones RIGI

Desde fines de la década del 70 del siglo XX, las grandes empresas transnacionales en general y en especial las dedicadas a la industria extractiva vienen siendo beneficiadas por diversas leyes, que se construyeron a su medida. Es el caso de la Ley de Inversiones Mineras (ley 24.196).

Si bien se trata de leyes que flexibilizan y dan beneficios exorbitantes a las empresas transnacionales, el recientemente aprobado Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) supera ampliamente lo que se viene legislando hasta el momento. Se trata de una propuesta obscena, descarada y claramente creada respondiendo a los intereses de corporaciones internacionales mineras e hidrocarburíferas.

Son tales los beneficios otorgados por el RIGI a las megaempresas extranjeras que podemos decir que implica: la entrega de la autonomía de los mal llamados recursos naturales de las provincias; un pase libre para que las empresas sigan beneficiándose a costa del uso exorbitante de agua, de la contaminación ambiente y de la destrucción de ecosistemas y modos de vida; y la renuncia del ejercicio de control sobre las empresas por parte de distintas instancias del estado.   

Requisitos del RIGI, más para el estado que para las empresas

Sería lógico pensar que este régimen establece claros requisitos para que las grandes inversiones sean incluidas en sus beneficios. Sin embargo, no es así. Más que requisitos para las empresas, el RIGI establece una serie de obligaciones del estado para facilitar y otorgar esos beneficios.

Desenmascaremos algunos de los mecanismos que favorecen indiscutiblemente a las grandes inversiones. El artículo 14 establece que: “la Autoridad de Aplicación contará con un plazo máximo de 45 días corridos para expedirse aprobándolos o rechazándolos”. Se refiere a la solicitud de adhesión al régimen y al plan de inversión que se tienen en cuenta en el procedimiento de evaluación. Claramente el período de tiempo establecido es demasiado corto para hacer posible una evaluación detallada del proyecto.

Además, las evaluaciones y requisitos planteados en los primeros capítulos del RIGI no establecen ningún tipo de control o evaluación sobre el impacto ambiental del proyecto ni controles sobre las condiciones de contratación de lxs futurxs trabajadorxs, como tampoco la obligación de contratación de mano de obra local.

Es interesante analizar en qué casos las empresas quedan excluidas del acceso al régimen. Que hayan tenido sanciones ambientales, sentencias por violaciones de derechos humanos, violaciones de derechos laborales, no son motivos para quedar fuera del régimen. Sólo lo son que las empresas hayan tenido sentencias penales (ley de responsabilidad penal, 27401), se hayan declarado en quiebra previamente o tengan alguna sentencia por denuncia de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos).

Beneficios con lupa

Partimos de que se trata de beneficios obscenos e injustos.

Por un lado, implica una clara apuesta a la extranjerización y la primarización de la economía argentina. Y esa apuesta representa una injusticia en dos sentidos: en el pago de impuestos por parte de las empresas; y en la apertura privilegiada del ingreso de insumos del extranjero, en cuyas cadenas de valor estas grandes empresas suelen tener participación.

Por otro lado, se les permite a las empresas exportar el 100 por ciento de lo que extraen, sin obligarlas a dar valor agregado al “recurso” en la Argentina y obviando las necesidades de ese “recurso” a nivel local.

Entre los beneficios podemos destacar:

  • Impuesto a las ganancias: alícuota reducida del 25%. Régimen especial de amortización acelerada que le permitirá a las empresas evadir “legalmente” el impuesto de manera escalonada, mediante diversos conceptos: impuesto sobre los débitos y créditos de sus cuentas bancarias, pérdidas o intereses por diferencias de cambio.
  • Impuesto al valor agregado: facilidades de cancelar el IVA (incluidas las percepciones) a partir de la facturación de proveedores o a la AFIP a través de la entrega de Certificados de Crédito Fiscal, sobre los cuales tienen libre disponibilidad.
  • Exención de derechos de importación: las empresas incluidas en el RIGI podrán importar libremente todo tipo de bienes de capital e insumos, ya sean nuevos o usados, prácticamente sin control (imposible de ejercer en los plazos establecidos) y sin pagar ningún tipo de tasa.
  • Exención de derechos de exportación: las empresas adheridas al RIGI podrán exportar libremente sin pagar ningún tributo, luego de transcurridos 3 años contados desde la fecha de adhesión. Cabe destacar que las operaciones extractivas por lo general inician el proceso de exportación luego de entre 2 a 4 años de construcción de la infraestructura; es decir, nunca pagarán derechos de exportación.
  • Estabilidad fiscal y derechos adquiridos. Todos estos beneficios que otorga el RIGI se encuentran blindados por 30 años, periodo en el cual no se les puede cobrar a las empresas un porcentaje mayor de un impuesto ni ningún tipo de impuesto nuevo. Sólo deberán hacer frente a la alícuota del IVA y los aportes y contribuciones de la seguridad social. Así, la estabilidad fiscal impide cualquier tipo de limitación o cercenamiento -directo o indirecto- de los beneficios otorgados por el RIGI.

Resolución externa de conflictos

Otro de los puntos gravísimos que contiene este Régimen es el tema del arbitraje y la resolución de conflictos legales que pudieran tener las empresas adheridas, ya sea con particulares o algunos de los estamentos del Estado. Esos conflictos serán resueltos bajo los términos de la Cámara de Comercio Internacional y el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a las Inversiones). Este centro, con sede en Washington, fue creado por el Banco Mundial con el objeto de blindar las inversiones de las potencias mundiales. Claramente, en los conflictos que pudieran suscitarse entre empresas y estados, el CIADI acumula una larga historia de arreglos favorables a empresas contra los estados.

Provincias sin autonomía

En su último capítulo, el RIGI establece prácticamente la pérdida total de la autonomía de las provincias. Aquellas que adhieran a este Régimen tienen prohibido incorporar algún tipo de canon o impuesto distinto a los establecidos en esta ley. Además, la propia ley posibilita que las empresas soliciten al Estado Nacional la suspensión preventiva de fondos coparticipables por un monto equivalente a algún “impuesto indebido” que se les haya cobrado, hasta tanto se resuelva la situación.

Letra muerta

Todos los enunciados incorporados en el RIGI que se refieren a un futuro prometedor son letra muerta, es decir son sólo discurso. Los pueblos saben que las grandes inversiones a las que el régimen considera “de interés nacional, conducentes a la prosperidad del país y promotoras del desarrollo económico, de la competitividad, del aumento de las exportaciones y de la creación de empleo”, no generan eso. Siglos de extractivismo demuestran lo contrario: beneficios extremos para empresas, destrucción de medios de vida y pobreza para las comunidades; y en el medio, las distintas instancias estatales que sólo se preocupan por tejer cada vez más estrechamente alianzas estratégicas con el capital.

               

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Audiencia final del Juicio Ético y Popular a los Ecocidas

El 21 de abril se realizó en la ciudad de Buenos Aires la audiencia final del Juicio Ético y Popular a los Ecocidas, en la que se presentó y se nutrió colectivamente la sentencia final de ese proceso.

Esta propuesta pedagógica de los movimientos populares del Abya Yala, impulsada por el Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, se llevó a cabo como respuesta a la imposición, en las últimas décadas, de modelos extractivistas que implican usos corporativos de los territorios y predominio de actores económicos, políticos y sociales que actúan como eslabones de las cadenas del neocolonialismo. La propuesta tuvo como objetivo sostener un proceso de justicia popular ante la expropiación de la justicia “formal” por el orden neocolonial; fue un acto contra-colonial hacia la emancipación.

Algunos de los objetivos de este proceso de justicia popular fueron: 1. Identificar a los principales responsables de la destrucción de la naturaleza, los bienes comunes, los pueblos del Abya Yala, en sus distintas expresiones y responsabilidades: empresas, gobiernos, Iglesias, medios de comunicación de masas, universidades, fundaciones, países financiadores, etc. 2. Identificar los impactos de esta destrucción sobre la naturaleza, y sus alcances para otras generaciones. 3. Identificar los impactos de esta destrucción para las comunidades y pueblos y establecer los vínculos entre las políticas ecocidas, genocidas, etnocidas, claramente violatorias de los derechos de los pueblos. 4. Identificar los impactos de esta destrucción para las mujeres, lesbianas, trans, travestis, identidades diversas disidentes del heteropatriarcado. 5. Identificar los procesos de criminalización de quienes resisten la destrucción de las políticas extractivistas. 6. Valorar los procesos de resistencia y rebeldía frente a estos procesos de violencia colonial, capitalista, patriarcal, y la constitución de sujetos organizados que los promueven, y de alianzas posibles entre los mismos. 7. Hacer ejercicios de memoria colectiva de las resistencias populares y de los aprendizajes que nos dejaron quienes abrieron camino en esta dirección. 8. Construir una sentencia desde los pueblos, que condene a estos crímenes de lesa humanidad y de lesa naturaleza. 9. Producir materiales teóricos, pedagógicos y comunicativos que permitan socializar los saberes colectivos creados a partir de las luchas, y en las audiencias.

Luego de dos años de iniciada esta experiencia política y pedagógica con 22 audiencias realizadas en distintos territorios, junto a pueblos y comunidades originarias, asambleas y organizaciones socioambientales de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Honduras y Guatemala, en esta audiencia final se presentó y enriqueció una sentencia que culminó este proceso de denuncias populares. El Tribunal de la Justicia Popular expresó en dicho documento que funcionarios, miembros de universidades nacionales, dueños de medios de comunicación, algunas ong´s, son responsables de actos de ecocidio, genocidio y epistemicidio, por su colaboración y promoción de proyectos extractivistas.

Un integrante del Tribunal expresó en esta audiencia final una frase que refleja las proyecciones de experiencias que, como ésta, denuncian los extractivismos como formas de atentar contra la autodeterminación de los pueblos: “Que regresen los pueblos a los territorios y los territorios a los pueblos”, Marcos Pastrana.

Pachamama, yo te honro

“Bailan y cantan sus hijos, en esta jornada inacabable, y van convidando a la tierra un bocado de cada uno de los manjares de maíz y un sorbito de cada uno de los tragos fuertes que les mojan la alegría.”

Eduardo Galeano

En el marco de La Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas 2024, de la cual participaron integrantes de nuestra asociación Laura Fernández, Sebastian Pinetta y Lisandro Gallado, compartimos la experiencia de la Asamblea Regional de Maela Cono Sur.

Con la esperanza a flor de piel, la convocatoria tuvo lugar en la ciudad de El Dorado-Misiones la semana del 24 al 27 de julio con la participación de miembrxs del Movimiento Agroecológico de Latinoamérica de diferentes países tales como: Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil y Argentina para lleva a cabo dicha asamblea.

En esta oportunidad, el eje central de trabajo tuvo base sólida en el planteamiento de aportes y miradas estratégicas sobre líneas de acción del Maela Continental. También fueron propicios espacios de talleres que buscaban impulsar la reflexión y análisis de nuestras realidades, de transformación personal y colectiva abordados desde el taller de Mujeres y Agroecología así como también, desde el taller de Masculinidades y Agroecología.

El día 26 de julio se realizó el lanzamiento de la Semana a nivel Continental de manera virtual. Es necesario destacar que dicho evento viene produciéndose desde el año 2015.

En un contexto social, político y económico que se torna cada vez más complejo estos procesos se constituyen como una luz en la oscuridad y abren camino al disfrute en comunidad de la diversidad, del intercambio de semillas y saberes, plantas, frutos, productos, sentires y, por supuesto ante todo; al reencuentro.

Finalmente, esta gran fiesta culminó con la Feria Provincial de Semillas de Misiones que se desarrolló en la ciudad de Wanda, departamento Iguazú el sábado por la mañana recibiendo la bendición de la hermana lluvia para dar y forjar la vida en abundancia.

Sentires y experiencias unidos en un ritual que enciende la chispa de la esperanza y alientan el caminar colectivo, entramando sueños y trabajo territorial para dar inicio a lo que vendrá junto a lxs compañerxs de Acampa en la próxima Feria de Intercambio de Semillas Nativas y Criollas, el 7 de septiembre del corriente año en Medanitos-Catamarca.

¡Jallalla Pachamama!

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Camino a la 53º Fiesta Nacional e Internacional del Poncho

Del 12 al 21 de julio se vivió una nueva edición en Catamarca de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho y la Red Achalay una vez más participó de ella.

En este contexto socio-económico y político que estamos atravesando fue un logro para la provincia poder realizarla.

Los marcos colaborativos que existían a nivel nacional y provincial no pudieron sostenerse como otros años y eso produjo que el esfuerzo de lxs productorxs sea mayor para su participación.

Achalay es una red de cien productorxs con sus familias que trabajan en la producción permanentemente.

También hay compañeros y compañeras de varias provincia del país como Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Mendoza, Tucumán y Río Negro.

Los rubros que se podían encontrar en los 63 stands fueron muy diversos: los tradicionales como pastelería, repostería, panificación; artesanías en madera, cuero, arcilla, tejidos y de nuevas tecnologías y sus combinaciones como joyería, origami, vitrificado, etc.

Cómo se trabaja para llegar a la Fiesta del Poncho

En marzo comienza la organización para participar en la fiesta más grande de la provincia a través de asambleas que se realizan en la sede de Be.Pe., se planifica, se genera un presupuesto, se arma plan de comunicación, catálogo de productos, se definen ideas y metas y, finalmente, se vive la experiencia de la Certificación Participativa para presentar y definir los productos para el gran momento. Estos encuentros son sumamente necesarios para fortalecer el trabajo en equipo.

Todos los años se avanza un pasito más y éste se pudieron concretar trabajos de reparaciones, jardinería, decoraciones y la cartelería que nos identifica.

Y un nuevo ciclo adquiere la gran importancia de potenciar la comercialización con el patio matero marcando una dinámica de gestión cultural y con una propuesta con precios accesibles y ofertas para todo el público.

Contexto diferente con nuevas dificultades

Este año se suma el frío pero siempre tiene que salir el sol.

La red crece en su autonomía y nosotrxs como Be.Pe. acompañamos en su camino desde la logística, la organización, la planificación y siempre poniendo el cuerpo y el corazón para que siga creciendo desde la comercialización por una Economía Social, Solidaria y Popular.

¡Se vivió una gran fiesta, un poncho para todxs!