Patricia Agosto
Equipo Extractivismo y Géneros de Bepe
Mayo de 2026
El Dorado en el proceso de conquista europea
“Tierra incógnita colmada de oro”, “monarca bañado en oro”; con un contenido o varios, nació la leyenda de El Dorado, una tierra, un monarca, o ambas cosas, que atrajeron obsesivamente a los conquistadores españoles en su afán de acumular oro y otras riquezas. En “Las venas abiertas de América Latina”, Galeano se refiere a las razones de esa obsesión por los metales preciosos: “el oro y la plata eran las llaves que el Renacimiento empleaba para abrir las puertas del Paraíso en el cielo y las puertas del mercantilismo capitalista en la tierra. (…) El poder europeo se extendía para abrazar el mundo. Las tierras vírgenes, densas de selvas y de peligros, encendían la codicia de los capitanes, los hidalgos caballeros y los soldados en harapos lanzados a la conquista de los espectaculares botines de guerra (p. 30). Nació el mito de Eldorado, el monarca bañado en oro que los indígenas inventaron para alejar a los intrusos: desde Gonzalo Pizarro hasta Walter Raleigh, muchos lo persiguieron en vano por las selvas y las aguas del Amazonas y el Orinoco (p.31). La obsesión era tal que el texto náhualt preservado en el Código Florentino expresaba: “como si fueran monos levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón. Como que cierto es que eso anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro” (p.36).[1]
La apropiación de metales preciosos fue un motor central del proceso de conquista y colonización de América, aunque no el único; la acumulación de tierras -plantaciones, latifundios- y la utilización de mano de obra gratuita -esclavitud, encomiendas, mitas- fueron otros.
De esa Europa -siempre eurocéntrica- protagonista de ese proceso, salieron voces críticas que asumieron el rol histórico de conquistadores que nunca perdieron: “Ustedes saben bien que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro y los metales y el petróleo de los «continentes nuevos» para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales; y cuando amenazaba la crisis, ahí estaban los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre, entre nosotros, quiere decir un cómplice puesto que todos nos hemos beneficiado con la explotación colonial” (Jean-Paul Sartre, 1961).[2]
Esa Europa que otorgaba “humanidad a sus habitantes” y que “abrazaba al mundo” no hizo más que instalar y perpetuar estructuras coloniales y neocoloniales de extracción de energía vital a través de la explotación minera y la producción agrícola de plantación.
El Dorado de los minerales críticos en tiempos de transiciones desde arriba
Hoy, siglos más tarde de los tiempos conquistuales de esa primera ola, el agotamiento de la extracción barata de combustibles fósiles ha llevado al Norte Global a acelerar la transición hacia fuentes renovables de energía, que tienen poco de renovables si consideramos que requieren ese tipo de combustibles y gran cantidad de minerales para su construcción. A la vez, desde esa propuesta no se cuestiona ni se propone modificar el sistema energético desigual, concentrado, privatizado y mercantilizado. Se trata de capitalismo vestido de verde a través del cual se mantiene la esencia del sistema: acumular, someter y dominar a través de la violencia explotadora.
Esta transición “verde”, tecnológica y digital propuesta desde el Norte Global requiere de minerales críticos como el litio, el níquel, el cobalto, el grafito, el manganeso y las tierras raras, necesarios para la fabricación de baterías, principalmente para vehículos eléctricos, aparatos electrónicos, aviones y barcos de guerra.
Para asegurarse el suministro de esos minerales, muchos países del Norte Global han implementado diversas estrategias, y la Unión Europea es un ejemplo de eso: pactos verdes, creación de clubes de países compradores y proveedores de materias primas críticas, inversiones para enfrentar el cambio climático, sanción de una ley de materias primas fundamentales, implementación de asociaciones estratégicas y acuerdos comerciales. Todas estrategias consideradas indispensables por la UE ante la competencia global feroz por apropiarse de minerales críticos, buscando superar la enorme dependencia energética que tuvo respecto de Rusia y tiene respecto de China. En este sentido, Pérez[3] sostiene que “lo que más caracteriza a la Unión Europea es su rol de importadora por su alta dependencia energética, mineral e industrial del exterior que no deja de ser, en parte, resultado de la propia política expansiva y de deslocalización de las corporaciones europeas. En 2021, la UE tenía una dependencia energética del 55% y del 54% para minerales metálicos. La UE es importadora neta de tecnologías limpias con la excepción de los componentes de turbinas eólicas. Alrededor de una cuarta parte de los automóviles y baterías eléctricas y casi todos los módulos fotovoltaicos solares y celdas de combustible son importados, en su mayoría de China, aunque los vehículos eléctricos son producidos también por empresas europeas y de EE. UU. en territorio chino”.
Es El Dorado de los minerales críticos lo que busca la Unión Europea. Sin embargo, en este caso, sin mito ni leyenda. Los países proveedores de esos minerales existen y son bien conocidos por la Unión. Si las riquezas americanas sostuvieron el desarrollo capitalista europeo, hoy se pretende que sostengan la “transición energética” para ese continente y el resto del Norte Global. Es por estas razones que tenemos que seguir hablando de colonialismo y colonialidad. La transición propuesta por la Unión Europea y todo el Norte Global implica profundización del extractivismo en nuestros territorios y la ampliación de zonas de sacrificio entregadas a esas actividades extractivas, que implican despojo de los medios de vida para las comunidades locales y destrucción de los ecosistemas que los sostienen.
[1] Galeano, Eduardo (2004). Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI Editores. https://www.corteidh.or.cr/tablas/r31206.pdf
[2] Prefacio a: Fanon, Frantz (1961/1999). Los condenados de la tierra. Editorial Txalaparta.
[3] Pérez, Alfons: ¿Quién lidera la ´revolución industrial verde´? Un análisis crítico de cinco años del Pacto Verde Europeo (23/06/2024). https://vientosur.info/quien-lidera-la-revolucion-industrial-verde-un-analisis-critico-de-cinco-anos-del-pacto-verde-europeo/
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