Fig 1

¿De qué “transición” hablamos con las energías “limpias y renovables”?

Por Patricia Agosto

Mucho se habla de la necesaria “transición energética” para descarbonizar, es decir, reemplazar los combustibles fósiles por otras energías con el fin de reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, la transición energética propuesta por el norte global tiene muchas limitaciones para ser considerada una transición. Implica un uso acumulativo de energía, ya que las llamadas “energías limpias” se suman a las tradicionales, como el petróleo, cuyo consumo no sólo se ha mantenido, sino que ha aumentado, tal como lo refleja el siguiente gráfico:

Es por eso que hablamos de acumulación de fuentes de energía, más que de transición hacia “renovables y limpias”.

A su vez, las energías llamadas renovables implican un uso excesivo de minerales, que implica una profundización del extractivismo de materias primas en el sur global, y por ende del colonialismo que ha marcado la tan vigente división internacional del trabajo.

En este sentido, “la Agencia Internacional de la Energía calcula que la extracción global de materias primas deberá multiplicarse por cuatro entre 2020 y 2040. Sin embargo, en el caso del litio se multiplicaría por 42, para el cobalto por 25, para el níquel por 21 y por 19 en el caso del manganeso. Este incremento de la demanda está directamente asociada a las tecnologías de descarbonización -turbinas eólicas, paneles fotovoltaicos, vehículos eléctricos, etc.- Sin embargo, es importante destacar que el incremento viene dado, sobre todo, por la transición hacía la movilidad eléctrica”.[1]


[1] Custodio, Claudia (2024). “Neocolonialismo en nombre de la descarbonización”. En: Revista ELA, Euskal Sindikatua. https://www.ela.eus/alda/neocolonialismo-en-nombre-de-la-descarbonizacion

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